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Muere Eric Dane, actor de 'Euphoria' y 'Anatomía de Grey', a los 53 años ras ser diagnosticado de ELA en 2025

El actor habló abiertamente sobre los síntomas que padecía desde hace meses.

Eric Dane, el actor que se convirtió en icono pop como Mark Sloan (el "McSteamy") en Anatomía de Grey, ha muerto a los 53 años, apenas unos meses después de anunciar que padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La noticia la ha comunicado su entorno en un mensaje de despedida en el que subrayan que estuvo acompañado por su familia y amigos más cercanos.

Para mucha gente, Dane fue el médico que entraba en escena con sonrisa de anuncio y acababa quedándose por pura química con el reparto: llegó como secundario "temporal" y terminó siendo un fijo durante años en la serie, hasta su salida en 2012. Esa etapa lo colocó en el radar global y lo encasilló —para bien y para mal— en una mezcla de galán y personaje con aristas, algo que luego él mismo intentó romper buscando papeles menos "perfectos".

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De "McSteamy" a actor de riesgo

La curva de su carrera en televisión tuvo otro giro potente con Euphoria, donde interpretó a Cal Jacobs, un personaje oscuro, incómodo y muy comentado: el tipo de rol que demuestra por qué, cuando le daban material arriesgado, Dane sabía moverse lejos del piloto automático. Su filmografía, además, fue acumulando apariciones en cine comercial y televisión durante más de tres décadas, desde sus primeros trabajos en los 90.

El actor había hecho pública su enfermedad en abril de 2025. En ese momento, habló de un diagnóstico que cambia la vida de golpe y que, con el paso de los meses, fue limitando su movilidad: la ELA es una patología neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras y va robando fuerza muscular, con impacto progresivo en funciones esenciales.

ELA: el golpe silencioso

A nivel médico, el panorama sigue siendo durísimo: hoy no existe cura y los tratamientos aprobados buscan, sobre todo, frenar modestamente la progresión o aliviar síntomas, con beneficios variables según el caso (y mucha investigación en marcha). Esa realidad explica por qué tantas figuras públicas que conviven con la ELA terminan volcándose en visibilización y apoyo a la ciencia: la ventana de tiempo importa, y cada avance cuenta.