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Los cines no ganan dinero con las entradas: los palomiteros generan más de 100 millones y son el auténtico negocio

Lo que empezó como un recipiente para llevar palomitas se ha convertido en un lucrativo negocio de coleccionismo, con diseños exclusivos que se agotan en minutos y alcanzan precios disparatados.

Es el verdadero negocio de las grandes cadenas de cine y multisalas. Resulta paradójico que, en la actualidad, el precio de un cubo de palomitas acompañado de una Coca-Cola pueda alcanzar niveles comparables al de la entrada -en algunos casos, incluso muy superiores-, a pesar de que fueron precisamente las dificultades económicas las que consolidaron este alimento como un elemento inseparable de la experiencia cinematográfica.

Durante la Gran Depresión de la década de 1930, las palomitas experimentaron un notable éxito en las salas de cine estadounidenses debido a su bajo coste, facilidad de preparación y accesibilidad para un amplio espectro de espectadores. La situación ha cambiado considerablemente desde entonces. Hoy los cines compiten con menús XXL, perritos calientes, refrescos de todos los tamaños y experimentos tan llamativos como las palomitas con sabor a Doritos. En algunos casos, comer durante la película puede resultar más caro que verla. Y en medio de este particular festival gastronómico ha surgido un negocio que está creciendo a un ritmo sorprendente: los palomiteros coleccionables.

Es el verdadero negocio de los cines: los palomiteros son una fuente de ingresos única para las salas y el nuevo coleccionismo mainstream como los Funko

Lo que antes era simplemente el recipiente para las palomitas se ha convertido en un objeto de colección. Los grandes estrenos ya no se conforman con vender entradas, camisetas o figuras, muchas de las cuales ya están en los propios loobys de las salas, sino que también quieren que el público salga del cine con un recuerdo exclusivo que, en muchos casos, termina directamente en una estantería.

@cineyelmo Este palomitero no es de este planeta…¡es de Yoshi! 🐉🍿Consigue el tuyo el 1 de abril en nuestros bares con el estreno de #SuperMarioGalaxy ♬ sonido original - Cine Yelmo

La fiebre ha alcanzado niveles inimaginables hace unos años. Entre los diseños que han causado sensación se encuentran una cabeza de Spider-Man a tamaño real, una espectacular reproducción del caballo de Troya de La Odisea e incluso una réplica de una cámara IMAX. Todo ello sin contar locuras como el célebre cubo de Dune, el de Deadpool y Lobezno o la fiebre que han despertado los de Yoshi y Toy Story 5 con Buzz Lightyear.

@omeletelatam Palomera/pochoclera de LA ODISEA x IMAX Es espectacular 🥹🙏🏼🎥🍿 #LaOdisea #TheOdyssey #Imax ♬ sonido original - Omelete Latam

Algunos han generado tal caos entre los aficionados que han tenido que diseñar sistemas para la compra, como ocurrió con la cámara IMAX, pues tuvo tanto éxito en los cines estadounidenses equipados con este sistema que se agotó en tan solo 90 minutos, lo que obligó a realizar nuevos pedidos a China con carácter urgente.

El precio de estos palomiteros puede parecer desproporcionado si solo consideramos que son recipientes para palomitas. Sin embargo, es crucial entenderlos como productos de merchandising. En la era de las redes sociales, donde compartir experiencias es fundamental, estos objetos se convierten en pruebas físicas de nuestra presencia en esos momentos. Nels Storm, vicepresidente de comida y bebida de AMC, lo resumía así en declaraciones a Variety. "Se ha convertido en un vehículo para el futuro de las salas. Son recuerdos tangibles de películas. Son las camisetas de conciertos de nuestra industria", puntualizaba.

El negocio parece estar prosperando. AMC generó 80 millones de dólares en 2025 gracias a este tipo de merchandising, y se prevé que los ingresos alcancen los 100 millones de dólares solo en 2025 con productos promocionales y ediciones limitadas de palomiteros.

La variedad de estos productos también está en constante expansión. A lo largo del año se comercializan más de 50 modelos diferentes, vinculados a algunas de las películas más esperadas. Entre ellos se encuentran desde una máscara de Ghostface relacionada con Scream 7 hasta un bolso inspirado en El Diablo Viste de Prada 2.

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Diseñar estos productos no se trata solo de tener una idea llamativa y ponerla a la venta. Cuando el recipiente reproduce elementos muy reconocibles de una película, los responsables de las salas deben coordinarse con los estudios y, en algunos casos, obtener la aprobación directa del cineasta. Kristy Breneman, directora del área de alimentación de Regal, explica que el proceso puede incluir modificaciones solicitadas por los responsables de la producción. "A medida que revisamos estos conceptos, si se solicita algún cambio, sabemos que en ciertos proyectos todo debe pasar por el cineasta para su aprobación", concluía.

Aunque la fiebre por ellos no se limita a Estados Unidos, allí ha alcanzado un nivel especialmente alto. En España también se están empezando a ver algunos modelos, como el de Yoshi de Super Mario Galaxy o la cabeza de Spider-Man de Brand New Day. Aun así, la distribución es mucho más limitada y algunos de los diseños más impresionantes ni siquiera llegan en su formato original. Cuando por fin llega a nuestro mercado uno de los modelos realmente llamativos, surge otro problema: conseguirlo antes de que se agote.

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El fenómeno ya ha creado un mercado de reventa. En Estados Unidos, algunas cadenas han empezado a limitar la compra a una unidad por persona durante estrenos muy esperados, como el de la película de Nolan. Esta medida busca frenar a quienes compran varias unidades para venderlas después, pero no siempre funciona.

Cuando se agotan, aparecen rápidamente en plataformas como eBay o Wallapop, y algunos compradores están dispuestos a pagar precios desorbitados por hacerse con uno. Los recipientes para llevar palomitas, antes un simple complemento de la experiencia cinematográfica, han seguido el camino de los Funkos, convirtiéndose en objetos de colección con vida propia. A diferencia de los Funkos, estos productos permiten a los estudios y a las cadenas de cine crear ediciones cada vez más exclusivas, elevar sus precios y generar una nueva fuente de ingresos alrededor de los estrenos.

La pregunta que surge es si estamos ante una moda pasajera o ante una estrategia viable para ayudar a los cines a compensar una taquilla cada vez más difícil. Las cifras actuales parecen favorecer a quienes han apostado por esta tendencia.