Francia ha empezado a mirar las aguas residuales de otra manera. En la Vendée, una región atlántica marcada por la presión turística del verano y la escasez de recursos en los meses secos, el programa Jourdain reutiliza agua depurada para reforzar una reserva destinada al abastecimiento.
El sistema parte de una idea sencilla: aprovechar parte del agua que antes salía de la depuradora de Les Sables-d’Olonne y acababa en el Atlántico. Ahora se recupera, se somete a tratamientos adicionales y se conduce hacia el entorno del Jaunay, donde se integra en el ciclo natural.
Una depuradora convertida en recurso contra la sequía
La cifra explica la ambición del proyecto. Las autoridades calculan que permitirá reutilizar entre 1 y 1,5 millones de metros cúbicos durante el periodo estival para reforzar el recurso del Jaunay y la alimentación de agua potable de la costa vendéana.
No se trata de beber directamente agua salida de una depuradora. Es una reutilización potable indirecta: el agua pasa por una unidad de afinado, viaja por una conducción de más de 25 kilómetros, atraviesa una zona vegetalizada y se mezcla con el sistema que alimenta el embalse de Jaunay.
Francia ensaya una vía sensible para el agua regenerada
La comparación con España tiene matices importantes. España lleva años usando agua regenerada, sobre todo en zonas mediterráneas, para riego, usos urbanos o agricultura. La lección francesa está en llevar esa lógica a una reserva vinculada al abastecimiento humano, con un proyecto piloto pensado para repetirse en otros territorios.