X
  1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. El fracaso de 'Supergirl' es histórico: DC pierde más de 100 millones y el verdadero desastre sucedió lejos de las cámaras

El fracaso de 'Supergirl' es histórico: DC pierde más de 100 millones y el verdadero desastre sucedió lejos de las cámaras

La película de Milly Alcock se hunde en taquilla mientras salen a la luz las fuertes diferencias entre Craig Gillespie y James Gunn durante su producción.

Supergirl ha sido un fracaso histórico. La película protagonizada por Milly Alcock se ha convertido en uno de los grandes tropiezos de DC en los últimos años y las previsiones más pesimistas apuntan a unas pérdidas que podrían rondar los 100 millones de dólares.

Y lo preocupante para Warner Bros. es que el problema no parece limitarse a una mala taquilla, pues aún puede ser un activo en streaming: según nuevas informaciones, la película sufrió una serie de importantes enfrentamientos creativos durante su producción. Y son de esos que dejan mella y demuestran que James Gunn tiene un grave incendio dentro de casa.

El fracaso de ‘Supergirl’ es histórico, con pérdidas para DC que superan los 100 millones de dólares: el verdadero desastre ocurrió fuera de las cámaras

La producción, tras semanas en los cines, alcanza los 125 millones de dólares. Una cifra que habría resultado decepcionante incluso como resultado de su primer fin de semana, pero que se vuelve especialmente preocupante cuando hablamos de lo recaudado después de varios días en cartelera.

PUBLICIDAD

La recepción tampoco ha ayudado. Aunque la nueva aventura de la prima de Superman partía con la responsabilidad de presentar a uno de los personajes más importantes del renovado Universo DC, la respuesta de la crítica ha sido tibia y el público tampoco parece haber encontrado suficientes motivos para recomendarla.

Detrás de Supergirl se produjo un importante choque entre Craig Gillespie, responsable de la dirección, y James Gunn, encargado de supervisar creativamente el nuevo DC Studios junto a Peter Safran. Las diferencias entre ambos habrían terminado afectando directamente a la película. Una fuente consultada por el medio resume la situación de una manera bastante contundente: decir que ambos "no estaban alineados creativamente" sería la forma más educada de describir lo sucedido.

Los problemas no habrían explotado durante el rodaje, sino después, cuando los responsables pudieron comprobar cómo funcionaba el material una vez terminado. Los primeros pases de prueba habrían provocado preocupación en el estudio y Warner decidió intervenir para intentar modificar el rumbo de la producción.

Una de las medidas adoptadas fue incorporar al guionista Jeremy Slater, quien trabajó en la preparación de nueve días adicionales de rodaje destinados a introducir cambios y tratar de solucionar algunos de los problemas detectados.

La situación se volvió todavía más peculiar en la sala de montaje. Supergirl contó con dos editores de perfiles muy diferentes: Tatiana S. Riegel, colaboradora habitual de Gillespie, y Fred Raskin, editor vinculado profesionalmente a James Gunn. Este último habría trabajado especialmente cerca de las directrices del estudio. Y aquí aparece uno de los detalles más llamativos de toda la historia.

Los cambios parecían funcionar inicialmente. De hecho, uno de los pases de prueba llegó a proporcionar las mejores puntuaciones obtenidas por la película durante todo el proceso. Sobre el papel, lo lógico habría sido utilizar esa versión como punto de partida y continuar puliéndola. La estrategia fue otra. El estudio habría decidido enfrentar diferentes enfoques para comprobar qué versión funcionaba mejor: por un lado, la visión asociada a Gillespie y, por otro, la orientación defendida por Warner y el equipo de Gunn.

Warner hizo dos versiones de la película: ninguna pasó el corte de prueba en las sesiones previas con el público

El resultado no fue especialmente alentador. Ambas versiones obtuvieron valoraciones inferiores a aquella que había conseguido las mejores respuestas en las pruebas anteriores. Finalmente, el montaje impulsado por el estudio logró una puntuación ligeramente superior y fue el que terminó llegando a los cines.

Eso no significa que existieran dos películas completamente distintas de Supergirl, pero sí refleja hasta qué punto el proyecto atravesó una etapa complicada durante su postproducción. Y, según la información publicada, Gillespie habría encontrado numerosos obstáculos cada vez que consideraba necesario introducir nuevos elementos o realizar determinados cambios.

A estas alturas, poco importa ya cuál de las dos visiones era la correcta. La película está en los cines y su recorrido comercial parece prácticamente sentenciado. Lo verdaderamente preocupante para DC es que Supergirl debía funcionar como una pieza importante dentro de la nueva etapa del universo de superhéroes de James Gunn.

El fracaso, por tanto, llega en un momento especialmente delicado. DC Studios necesita que sus próximas películas consoliden la confianza del público y demuestren que el reinicio de la franquicia tiene un rumbo claro. Un tropiezo aislado puede asumirse. El problema aparece cuando los fracasos empiezan a convertirse en una tendencia. Y después de lo ocurrido con Supergirl, la presión sobre los próximos proyectos de DC acaba de aumentar considerablemente.