Durante siglos, la historia de Occidente ha estado profundamente arraigada a dos ciudades que trascienden su mera existencia histórica: Troya y Roma. Troya, símbolo de la guerra más célebre de la literatura antigua, y Roma, el gran imperio que heredó y reinterpretó ese relato para forjar su propia identidad. Un hilo narrativo que entrelaza arqueología, mito, propaganda y memoria colectiva conecta a ambas ciudades, y es precisamente este hilo el que se reaviva en De Troya a Roma. La historia tras el mito, el nuevo libro de Néstor F. Marqués y Pablo Aparicio publicado por Desperta Ferro Ediciones.
De Troya a Roma: un libro que entrelaza el mito fundacional de Occidente con la historia real que se esconde tras la leyenda de ’La Odisea’
El libro parte de una pregunta tan antigua como cautivadora: ¿cuánto hay de verdad en la historia del caballo de Troya, en los versos de Homero o en la huida de Eneas tras la destrucción de su ciudad? A partir de esta incógnita, que coincide con La Odisea de Christopher Nolan la obra se adentra en un terreno donde la frontera entre lo legendario y lo histórico se difumina, reconstruyendo no solo los relatos, sino también los paisajes, las ciudades y las personas que pudieron habitar en ellos.
Troya, inmortalizada en La Ilíada, no fue solo el escenario de un conflicto épico, sino una ciudad real cuya existencia ha sido confirmada por la arqueología moderna. Roma, por su parte, construyó su identidad sobre esta herencia mítica. Eneas, el príncipe troyano que sobrevive a la caída de su mundo, se convierte en el eslabón simbólico que une Oriente con Occidente, culminando en la fundación de la ciudad de las siete colinas por Rómulo y Remo.
Más allá de la narración tradicional, la obra ofrece una experiencia visual inmersiva gracias a una meticulosa recreación en 3D que permite reconstruir el contexto original de estas civilizaciones. Esta aproximación, ya exitosa en trabajos anteriores de los autores, alcanza aquí un nivel de detalle sin precedentes, acercando al lector tanto a la Troya de la Edad del Bronce como a la Roma arcaica de la primera Edad del Hierro.
El resultado es un fascinante recorrido que no solo sigue la cronología del mito, sino que también explora la construcción de la identidad romana a partir de relatos fundacionales, la reinterpretación de hechos históricos y la transformación de estas historias en verdades culturales a través de la propaganda política.
De Troya a Roma constituye una especie de expedición dual. Hablamos de una exploración hacia el pasado remoto de dos civilizaciones fundamentales y una reflexión sobre la construcción de nuestra propia concepción histórica a lo largo de los siglos. Este cautivador recorrido, que se hace muy ameno en la lenctura, se inicia entre las ruinas humeantes de Troya y culmina en la Roma que definiría el mundo clásico tal y como lo conocemos.
Marqués y Aparicio no se limitan a narrar, que sería lo fácil en este ámbito -y que ojo, también tendría mérito-. Aquí reconstruyen, explican y hacen tangible lo intangible, en una labor didáctica e ilustrativa que amplía de manera muy inteligente la narración. La combinación de rigor académico con una clara vocación divulgativa convierte la obra en algo poco común dentro del ensayo histórico: accesible sin renunciar a la profundidad. Las ilustraciones en 3D no son un simple adorno estético, sino una herramienta narrativa que amplifica el discurso y permite al lector "entrar" literalmente en las ciudades perdidas.
Además, el libro brilla en su capacidad para tender puentes entre disciplinas. Arqueología, filología, historia antigua y mitología se entrelazan sin fricciones, ofreciendo una visión panorámica que evita la fragmentación habitual en este tipo de obras. El resultado es una lectura que no solo informa, sino que también reconfigura la forma en la que entendemos los relatos fundacionales de Occidente. En nuestra opinión, De Troya a Roma destaca como una obra ambiciosa, coherente y visualmente deslumbrante, llamada a convertirse en referencia para cualquiera que quiera comprender cómo el mito y la historia no solo conviven, sino que se construyen mutuamente.