Cuando hablamos de los Juegos Olímpicos de Invierno, siempre hay un terreno donde los márgenes mínimos marcan la diferencia. Desde el veto de la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF) a los nuevos cascos aerodinámicos que Gran Bretaña planeaba estrenar, hasta ahora, cada centímetro o gramo podía inclinar la balanza. Pero lo que ha saltado en Milan-Cortina 2026 supera cualquier expectativa.
Según informaciones publicadas por el periódico Bild alemán (de las que se hace eco The New York Times), algunos saltadores de esquí estarían recurriendo a técnicas inéditas para ganar distancia: inyecciones de ácido hialurónico en sus penes. La noticia, surgida a finales de enero, justo antes de que comenzaran los Juegos en Italia, provocó que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) se pronunciara de inmediato en una rueda de prensa, con su presidente Witold Banka y el director general Oliver Niggli entre la incredulidad y la sorpresa.
Alarma en los Juegos Olímpicos de Invierno: saltadores de esquí recurren a medidas extremas para ganar distancia
La teoría detrás de la polémica tiene base científica: un aumento temporal del tamaño genital modificaría las medidas de los trajes evaluados con escáneres 3D. Con un traje más holgado, la aerodinámica cambia y, como una vela al viento, podría generar saltos más largos. Un estudio publicado en la revista Frontiers el pasado octubre señalaba que un cambio de apenas 2 centímetros en un traje podría traducirse en casi 6 metros extra en el salto.
Según Bild, el Dr. Kamran Karim, del hospital Maria-Hilf en Krefeld, confirmó que "es posible lograr un engrosamiento temporal y visible mediante inyecciones de parafina o ácido hialurónico". De momento, no hay deportistas señalados, pero WADA no descarta investigar cualquier evidencia de irregularidad. "Si algo saliera a la luz y estuviera relacionado con dopaje, lo miraríamos. Nuestra lista de sustancias incluye todo lo que vaya contra el espíritu del deporte", señaló Niggli, mientras Banka bromeaba sobre el interés de Polonia en el esquí de saltos: "Lo voy a investigar, sin falta".
Estas acusaciones llegan en un momento delicado para el salto de esquí, ya que a mediados de enero, dos entrenadores y un técnico de Noruega fueron suspendidos 18 meses por manipular los trajes de sus atletas. Los saltadores olímpicos Marius Lindvik y Johann Andre Forfang recibieron solo tres meses de sanción, alegando desconocer la adulteración descubierta en el Mundial Nórdico de Trondheim. Un vídeo filtrado mostró cómo el entrenador Magnus Brevig y el técnico Adrian Livelten insertaban costuras ilegales en la zona del tronco, diseñadas para hacer los trajes más grandes y aerodinámicos, y así aumentar los metros de cada salto.