X
  1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. China transforma el desierto en bosque: con esteras biológicas, riego mínimo y especies resistentes recuperan 6000 km²

China transforma el desierto en bosque: con esteras biológicas, riego mínimo y especies resistentes recuperan 6000 km²

China emplea ingeniería ecológica para frenar dunas, generar microclimas y recuperar más de 6000 kilómetros de desierto, reduciendo las tormentas de arena.

La recuperación de tierras desérticas se ha convertido en uno de los experimentos ambientales más ambiciosos del siglo XXI, y ningún país lo aborda con la escala, la tecnología y la precisión de China. En zonas como Kubuqi, Mu Us y Horqin, que durante décadas fueron territorio de dunas móviles y vientos cargados de arena, se han desplegado intervenciones que combinan ingeniería ecológica, materiales biodegradables y especies vegetales adaptadas a condiciones extremas, capaces de sobrevivir con un riego mínimo.

China convierte el desierto en bosque: 6000 km² recuperados con esteras ecológicas, riego mínimo y especies adaptadas

El objetivo no se limita a plantar árboles: se trata de estabilizar el suelo, generar microclimas, reducir tormentas de polvo y restaurar los ciclos hidrológicos. Cada hectárea recuperada forma parte de cinturones ecológicos que redefinen el paisaje desértico, transformando regiones hostiles en entornos funcionales y resilientes.

China alberga algunos de los desiertos más extensos del planeta, incluido el Taklamakan y el nuevo Gobi, que juntos forman un corredor árido de miles de kilómetros. Sus condiciones son extremas: dunas que superan los 100 metros, precipitaciones inferiores a 200 mm al año y temperaturas que oscilan entre -30 °C en invierno y más de 40 °C en verano. Durante décadas, el sobrepastoreo y la deforestación intensificaron la desertificación, produciendo tormentas de polvo que alcanzaban incluso Japón, Corea del Sur o la costa oeste de Estados Unidos.

Frente a este desafío, China lanzó programas nacionales como el "Cinturón de Protección Tres del Norte" y la "Prevención y Transformación de la Desertificación", movilizando universidades, empresas, comunidades locales e ingenieros. La primera fase consiste en detener la arena mediante mallas reticuladas de paja o polímeros biodegradables, que ralentizan el viento y permiten que el suelo se asiente. Sobre esta base se plantan especies resistentes a la sequía, arbustos y árboles capaces de iniciar microecosistemas y elevar el contenido de carbono del suelo.

China lanzó programas nacionales como el "Cinturón de Protección Tres del Norte" y la "Prevención y Transformación de la Desertificación"

La recuperación incluye "islas de vegetación", plantaciones distribuidas estratégicamente para imitar la colonización natural, y sistemas de riego mínimo con goteo y sensores que optimizan cada gota de agua. En Kubuqi, estas técnicas han transformado más de 6.000 km², creando corredores ecológicos que reducen tormentas de arena y permiten agricultura de bajo impacto, turismo y parques solares.

El impacto supera lo local: la reducción de partículas mejora la calidad del aire, aumenta la fertilidad del suelo y contribuye al secuestro de carbono. En un mundo cada vez más amenazado por la desertificación, la experiencia china ofrece un modelo pionero que ya inspira proyectos en África, Oriente Medio y Asia, demostrando que los desiertos pueden volver a la vida sin renunciar a la productividad.