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Arqueólogos descubren en Alemania una extraña 'ciudad' medieval bajo tierra: una bóveda de más de 100m2 y luz

De momento, lo único seguro es que, bajo una calle que la ciudad recorre desde hace siglos, acaba de aparecer una habitación enorme que llevaba demasiado tiempo en silencio.

Bajo el casco antiguo de Lichtenau, en el distrito de Paderborn, Alemania, un equipo de excavación ha destapado una sorpresa de gran escala: una bodega abovedada que supera los 100 metros cuadrados de superficie. El hallazgo, comunicado por el Landschaftsverband Westfalen-Lippe (LWL), aparece en una zona donde, por primera vez, se ha podido investigar de forma extensa el subsuelo de la ciudad fundada en 1321.

El contexto importa: la estructura se localiza al sur de la Lange Straße, el eje histórico que atraviesa el centro de oeste a este, y a pocos metros de la Burg Lichtenau. No es el típico "resto aislado" que surge en una obra menor, sino un espacio amplio y sólido que sugiere un edificio de entidad en superficie, hoy desaparecido o transformado, pero que en su día habría ocupado una posición privilegiada en la principal arteria urbana.

Un archivo bajo tierra

Lo que más intriga a los arqueólogos no es solo el tamaño, sino la "biografía" del lugar: el LWL habla de una historia constructiva compleja, con señales de reformas, reutilizaciones y fases distintas. Ese tipo de estratigrafía arquitectónica suele ser el equivalente a un archivo sin catalogar: cada muro, cada cambio de fábrica, cada bóveda "retocada" puede delatar cambios de propiedad, incendios, ampliaciones o giros en el uso del inmueble.

Por ahora, las certezas terminan ahí. La datación exacta sigue abierta, y también la función precisa: una bodega de estas dimensiones puede haber servido para almacenar mercancías, vino o grano, pero también encajar en lógicas más "urbanas" —actividad comercial en la calle y logística en el subsuelo— propias de ciudades que crecieron a la sombra de rutas y fortificaciones. En algunas piezas se han señalado parecidos con casas adosadas de Paderborn del siglo XVI, una pista sugerente que todavía no permite cerrar el caso.

Lo que aún no se ve en la superficie

El descubrimiento deja otra lectura de fondo: lo mucho que queda por contar bajo ciudades pequeñas que, a diferencia de grandes capitales, han sufrido menos excavaciones sistemáticas. El propio LWL subraya el potencial del subsuelo de Lichtenau para reconstruir la evolución de las viviendas medievales y su metamorfosis durante siglos, un campo donde a menudo se trabaja con fragmentos porque lo que se ve arriba ha sido demolido, rehecho o "modernizado" tantas veces que solo el terreno conserva la versión completa.

Ahora empieza la fase menos vistosa y más decisiva: interpretar el hallazgo sin precipitarse. Toca cruzar medidas, materiales, huellas de obra y posibles restos asociados para responder a las preguntas que importan: cuándo se levantó realmente la bodega, quién podía permitirse una construcción así junto a la vía principal, y qué papel jugó en la economía y la vida cotidiana del Lichtenau histórico.