Mientras las temperaturas baten récords y las olas de calor se convierten en rutina, la dependencia del aire acondicionado se dispara en hogares y oficinas. Pero esta solución, tan extendida como insostenible, arrastra dos grandes problemas: su alto consumo energético y el uso de gases refrigerantes con un potente impacto climático. Frente a este escenario, una start-up francesa, Caeli Énergie, plantea una alternativa que podría marcar un antes y un después.
Adiós al aire acondicionado: la revolución francesa que promete refrescar sin contaminar
Lejos de compresores, químicos o circuitos complejos, esta empresa ha desarrollado un sistema de climatización que no necesita refrigerantes y consume hasta cinco veces menos electricidad. ¿La clave? El enfriamiento adiabático indirecto del punto de rocío, una tecnología inspirada en principios termodinámicos clásicos, pero hasta ahora reservada al ámbito industrial. Caeli Énergie ha logrado llevarla al entorno doméstico, reinterpretando el llamado ciclo de Maisotsenko para lograr un aire más fresco sin dañar el planeta.
En esencia, el sistema enfría el aire al hacerlo expandirse, sin que medie intercambio de calor con el entorno. El resultado: una temperatura inferior incluso al límite de los sistemas evaporativos tradicionales. Y lo mejor, sin gases que agotan la capa de ozono ni disparan la factura eléctrica.
Este nuevo dispositivo ha sido diseñado con una lógica modular y adaptable, apto para viviendas, oficinas y espacios temporales. Su impacto ecológico es notable: hasta un 80 % menos de huella de carbono frente a los aires acondicionados convencionales, según la propia compañía. El precio dependerá del tipo de instalación y del tamaño del dispositivo, pero ronda los 2000 y 3000 euros en el caso de los sistemas más caros, siempre con la instalación incluida.
Si esta tecnología se implementa a gran escala, podría aliviar la carga energética de las ciudades durante los picos de calor y reducir los apagones, alineándose con los objetivos de sostenibilidad de las llamadas ciudades inteligentes. Y a diferencia de otras promesas aún en laboratorio, la solución de Caeli Énergie ya está lista para su despliegue. Una prueba más de que el confort térmico del futuro puede —y debe— ser compatible con el planeta que habitamos.