En una noche húmeda de selva, cuando casi todo lo que se mueve lo hace en silencio, hay un insecto capaz de romperte el "mapa mental" del tamaño: la bruja blanca (Thysania agrippina). No es una leyenda de internet ni un bicho "mutante": es una polilla neotropical real, documentada, cuya envergadura puede rondar los 28 cm —y por eso aparece una y otra vez en listados científicos como el lepidóptero con mayor envergadura reportada.
La clave está en qué entendemos por "la más grande". En insectos, el tamaño puede medirse por masa, por área alar o por distancia de punta a punta. T. agrippina gana, sobre todo, en el criterio más espectacular y fácil de comparar: el "ancho" de las alas abiertas. Ese detalle importa porque evita trampas habituales: hay polillas con alas muy anchas o cuerpos más robustos, pero no necesariamente superan ese récord lineal que hace que parezca, literalmente, "demasiado grande para ser una polilla".
El tamaño que impresiona (y cómo se mide)
Y aun así vuela. No como una mariposa diurna nerviosa, sino con un vuelo más sostenido y discreto, propio de un animal nocturno que necesita moverse sin delatarse. En biomecánica, los insectos "gigantes" son un caso de estudio porque, a medida que crece el tamaño, cambian la carga que soportan las alas y la forma de generar sustentación; trabajos experimentales y de revisión sobre aerodinámica y flexibilidad alar muestran cómo pequeñas variaciones en la estructura de las alas alteran la eficiencia y el control del vuelo, algo especialmente relevante cuando el margen de error es menor en animales grandes.
Su otra gran herramienta no es la fuerza, sino el camuflaje. El patrón jaspeado grisáceo —más "corteza" que "mariposa"— funciona como un borrado visual cuando se posa en troncos o superficies con texturas irregulares. En ecología sensorial esto se explica por estrategias de cripsis y "ruido" visual: no hace falta ser vistosa para imponerse; a veces basta con volverse difícil de separar del fondo para ojos de depredadores nocturnos. (Y sí: su tamaño impresiona, pero no implica peligro para humanos).
Volar sin delatarse
Que exista un insecto así también recuerda que el gigantismo en artrópodos no es gratis: hay límites físicos y fisiológicos. La literatura sobre tamaño corporal en insectos discute, por ejemplo, cómo la disponibilidad de oxígeno y la forma de respirar (tráqueas) se relacionan con el techo de tamaño a lo largo del tiempo evolutivo, una de las razones por las que los "megainsectos" son excepcionales y no la norma.
En el fondo, la bruja blanca funciona como un pequeño experimento viviente: ayuda a poner a prueba ideas sobre vuelo, escalado y supervivencia en ambientes tropicales, y también sirve como recordatorio de algo periodísticamente muy útil: la naturaleza no necesita ciencia ficción para parecer exagerada.