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Ni maquillaje ni filtros: los influencers 'hackean' nuestro cerebro gracias al despliegue ventral y nos obligan a ver sus vídeos

Exponer las axilas al inicio de un vídeo se ha convertido en un truco de 'soft bait' en las redes sociales: esta influencer arrasa con 2,1 millones de visualizaciones y confirma su eficacia.

Sí, las redes sociales están en el punto de mira de España y otros grandes países europeos como Francia. Mientras la legislación parece avanzar hacia la restricción y el control digital, y con nuevos estudios que lo avalan, en la jungla del scroll infinito, donde cada segundo cuenta y la atención se mide en décimas, cualquier detalle puede marcar la diferencia entre un vídeo que explota y otro que se pierde en el olvido.

Sorprendentemente, uno de los trucos más efectivos en la actualidad no implica contenido espectacular, filtros, maquillaje de última generación ni efectos especiales: todo se reduce a las axilas. Sí, ese gesto tan banal como levantar los brazos y mostrar el sobaco al inicio de un vídeo se ha convertido en un ejemplo de lo que los expertos en marketing digital llaman soft bait, un cebo suave que el cerebro no puede ignorar.

El truco secreto de los influencers que hace que no puedas dejar de ver sus vídeos: enseñar las axilas

Los números hablan por sí solos. En pruebas realizadas con la misma creadora, un vídeo que comenzaba con los brazos en alto y el sobaco visible acumuló la impresionante cifra de 2,1 millones de visualizaciones. Por otro lado, un vídeo de la misma autora en una postura relajada, con los brazos abajo, apenas alcanzó las 12.000 visualizaciones. Esta diferencia abismal demuestra que no se trata de una cuestión de preferencias personales o gustos peculiares, sino de un fenómeno psicológico medible.

La psicología explica este fenómeno a través del despliegue ventral. Nuestro cerebro está programado para responder a señales de apertura o vulnerabilidad. Cuando alguien rompe un patrón neutral, por ejemplo, levantando los brazos y exponiendo zonas normalmente protegidas, el cerebro lo interpreta como una señal de confianza y apertura. Por el contrario, las posturas cerradas, con brazos cruzados o pegados al cuerpo, generan una sensación de inseguridad que nuestro cerebro percibe y responde inconscientemente con desinterés o alerta.

No se trata de una cuestión de preferencias personales o gustos peculiares, sino de un fenómeno psicológico medible

En el mundo del scroll en redes sociales como TikTok, los primeros segundos de un vídeo son cruciales. Si no logra captar nuestra atención de inmediato, el algoritmo lo penaliza, disminuyendo su visibilidad. Sin embargo, un gesto inesperado, aunque parezca insignificante, puede aumentar la retención y multiplicar las posibilidades de viralidad. La combinación de novedad y vulnerabilidad despierta un interés que el espectador ni siquiera sabía que tenía.

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Mostrar una zona corporal protegida puede ser una estrategia de contenido eficaz, actuando como un soft bait para atraer, retener y aumentar la audiencia. No es magia ni fetiche, sino ciencia del comportamiento y manipulación visual sutil. En la era del vídeo corto, donde cada segundo cuenta, incluso levantar los brazos puede ser clave.