Laurene Powell Jobs, viuda del fundador de Apple, ha visto cómo su fortuna se ha reducido en unos 5000 millones de dólares, aproximadamente la mitad de la herencia que recibió tras la muerte de Steve Jobs en 2011, cuando el visionario tecnológico falleció a los 56 años.
En aquel momento, Jobs dejó a su mujer y a sus hijos la mayor parte de su patrimonio en forma de acciones de Apple y Disney, que desde entonces se han revalorizado, incrementando todavía más el capital de Powell Jobs. Sin embargo, lejos de acumular riqueza, la empresaria ha centrado sus esfuerzos en cumplir con la última voluntad de su esposo: que su fortuna no le sobreviviera y que volviera a la sociedad en forma de impacto positivo.
Laurene Powell Jobs convierte la mitad de la herencia de Steve Jobs en impacto social y filantrópico
"Heredé mi fortuna de alguien que nunca valoró la acumulación de riqueza. No busco construir un legado económico para mis hijos; mi objetivo es honrar su trabajo y distribuir estos recursos de forma que impulsen a personas y comunidades de manera sostenible", explicó Powell Jobs en una entrevista reciente.
Gran parte de ese patrimonio se canaliza a través de Emerson Collective, firma de inversión de impacto y filantropía centrada en justicia medioambiental, salud, inmigración y educación, de la que Powell Jobs es presidenta y posee el 70% de las acciones. Se estima que ya ha donado más de 2000 millones de dólares mediante este fondo y que vende cerca del 10% de sus acciones de Disney anualmente desde 2011.
Además, en 2021 se comprometió a aportar 3500 millones de dólares en una década a través de la fundación Waverley Street Foundation, con proyectos enfocados en combatir el cambio climático mediante soluciones innovadoras.
Casada durante 20 años con Jobs, Powell mantiene un perfil discreto, pero firme en su misión. "Si vivo lo suficiente, esta fortuna no me sobrevivirá. Era el deseo de Steve", concluye, subrayando un compromiso que combina legado familiar y responsabilidad social.