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Estados Unidos pretende ganar a China en la carrera del litio con un supervolcán de 16 millones de años

El yacimiento puede ser enorme, pero el litio económicamente recuperable depende de leyes, cortes, costes energéticos, reactivos, agua, residuos y permisos.

En la frontera entre Nevada y Oregón, en Estados Unidos, hay un paisaje que parece quieto, pero que encierra una historia explosiva: la caldera de McDermitt, el rastro de un supervolcán ligado al "hotspot" de Yellowstone. En esa cicatriz geológica —un antiguo sistema de lago y cenizas alteradas por fluidos calientes— se concentra uno de los escenarios más ambiciosos para el litio en Estados Unidos, con estimaciones académicas que han llegado a situar el contenido total de la caldera en un rango de 20 a 40 millones de toneladas de litio (e incluso un valor máximo teórico muy superior), aunque con advertencias claras: hablamos de potencial geológico, no de metal listo para convertirse en baterías mañana.

El interés no sale de un "filón" clásico tipo espodumena, ni de salmueras al estilo del triángulo andino. Aquí el litio aparece sobre todo en arcillas (hectorita y minerales relacionados) formadas cuando las cenizas volcánicas se transformaron químicamente. Ese detalle lo cambia todo: el reto no es solo extraer roca, sino procesar un material que exige rutas industriales distintas a las ya dominadas por otros productores.

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Un litio que no viene en salmuera

En el centro del foco está Thacker Pass, dentro de la propia caldera, el proyecto que Lithium Americas ha convertido en bandera. La compañía lo presenta como una operación por fases con una capacidad total de diseño de 160.000 toneladas anuales de carbonato de litio cuando esté plenamente desplegada; la Fase 1 está planteada para 40.000 toneladas anuales. Pero el matiz clave, frente a titulares que hablaban de "producción en 2026", es el calendario corporativo más reciente: el plan publicado por la empresa sitúa la finalización mecánica de la Fase 1 a finales de 2027.

Esa distancia entre el "potencial" y la "realidad" también se ve en cómo se cuentan los números. En la literatura científica sobre McDermitt, por ejemplo, se citan recursos a escala de proyectos (no de toda la caldera) y con clasificación técnica: el propio trabajo que repasa el sistema menciona, para el conjunto del distrito evaluado, cifras del orden de millones de toneladas de litio repartidas entre iniciativas (incluyendo Thacker Pass).

Del potencial geológico al litio recuperable

Y luego está la parte que decide si todo esto llega a puerto: la aceptación social y ambiental. La minería de arcillas puede implicar grandes movimientos de material y procesos de tratamiento intensivos; cualquier plan serio tiene que cuidar el impacto local (agua, polvo, transporte, residuos) y sostenerlo ante tribunales y comunidades. En otras palabras, McDermitt no es solo una historia de "tesoro enterrado", sino un examen completo de si un país puede convertir una ventaja geológica en una industria estable.