Todo lo que comienza, llega a su fin. Y en el mundo de las series, la clave está en saber cuándo cerrar la historia sin alargarla innecesariamente. Siguiendo esta filosofía, Netflix ha decidido poner punto final a dos de sus series más populares de los últimos años, ambas con nuevas temporadas que servirán como despedida.
La primera en concluir su andadura será Emily in Paris, la comedia romántica creada por Darren Star en 2020 que convirtió la vida de Emily Cooper en un fenómeno mundial. Aunque la serie comenzó con el encanto de la postal parisina, con el tiempo ha ido expandiendo su escenario y explorando nuevas dinámicas, consolidando una base de seguidores fieles.
Netflix ha anunciado oficialmente el final de dos de sus series más exitosas de la última década, marcando el fin de una era en el mundo del streaming
Protagonizada por Lily Collins, la serie se prepara para despedirse con una sexta temporada que servirá como broche final. Algunos espectadores consideran que esta despedida llega un poco tarde, ya que habían percibido ciertos signos de desgaste narrativo en las últimas temporadas. Por el momento, no se ha confirmado el número exacto de episodios, pero es probable que mantenga el formato habitual de diez capítulos, suficientes para cerrar tramas y despedir personajes con cierta coherencia.
Por otro lado, también se prepara el final de The Lincoln Lawyer, una adaptación de las novelas de Michael Connelly creada por Ted Humphrey y David E. Kelley. Esta serie ha recibido una mejor acogida por parte de la crítica y ha logrado construir su identidad en torno al carisma de Mickey Haller.
Manuel García-Rulfo, el abogado de Los Ángeles, se prepara para su último gran caso en la quinta temporada, que se perfila como el cierre de la serie. Su peculiar estilo de ejercer la abogacía, a menudo desde el asiento trasero de su coche, se despedirá tras una trayectoria sólida y bien recibida por la audiencia.
Si bien el final de una serie popular siempre deja cierta sensación de vacío, Netflix parece optar por un cierre controlado, evitando alargar innecesariamente dos formatos que ya han dicho todo lo que tenían que decir y evita lo que ha ocurrido en muchos casos anteriores, una cancelación incómoda que causa polémica. Al final, en ficción como en la vida, saber cuándo parar también es parte del éxito.