Durante más de medio siglo de historia aeronáutica, el Boeing 747 ha surcado los cielos en incontables configuraciones, desde icono del transporte comercial hasta plataforma de pruebas y símbolo del poder aéreo estadounidense. Sin embargo, lo ocurrido el pasado jueves por la tarde en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) ha llamado especialmente la atención de expertos y aficionados a la aviación: por primera vez que se tenga constancia en más de 50 años de servicio, el Boeing 747 E-4B Nightwatch, conocido popularmente como el "avión del Apocalipsis", aterrizó en este concurrido aeropuerto civil.
El Boeing 747 E-4B Nightwatch abandona las bases militares y aparece en pleno corazón civil de EE. UU.
El E-4B Nightwatch no es un avión cualquiera. Operado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, este coloso volador está diseñado para actuar como centro de mando aéreo en caso de una catástrofe global, especialmente un conflicto nuclear. Su misión principal es garantizar que el presidente y la cúpula militar puedan mantener el control de las fuerzas armadas incluso si las infraestructuras terrestres quedan inutilizadas.
Blindado frente a pulsos electromagnéticos, equipado con sistemas de comunicación de alcance planetario y capaz de permanecer en el aire durante días gracias al repostaje en vuelo, el Nightwatch es uno de los aviones más secretos y estratégicos del mundo.
BREAKING 🚨🚨#LosAngeles / #California
Possibly the first appearance in its 50 year + flying history, the Boeing 747 E-4B Nightwatch, also known as the "Doomsday Plane," showed up at LAX Thursday evening.
That’s new. pic.twitter.com/Uq3MfY74yj
— OC Scanner 🇺🇸 🇺🇸 (@OC_Scanner) January 9, 2026
Precisamente por ese carácter excepcional, su aparición en LAX resulta tan llamativa. Lo habitual es que estos aparatos operen desde bases militares y mantengan perfiles de vuelo discretos, lejos de focos mediáticos. Que uno de ellos haya sido visto en uno de los aeropuertos más transitados del planeta ha desatado todo tipo de especulaciones, desde simples cuestiones logísticas o de mantenimiento hasta teorías más inquietantes ligadas al contexto geopolítico actual.
Por ahora, no hay indicios oficiales de que el aterrizaje responda a una situación de emergencia. Aun así, el simple hecho de que el "Doomsday Plane" haya hecho acto de presencia en LAX marca un hito inédito en la larga historia del Boeing 747 y recuerda, de forma silenciosa pero contundente, que incluso en tiempos de aparente normalidad, los planes para lo impensable nunca se detienen.