La idea de una casa de alta tecnología por menos de 10.000 dólares, equipada con seis paneles solares, batería Powerwall y sistemas avanzados de reutilización de agua, ha vuelto a situar a Elon Musk en el centro del debate sobre vivienda asequible, esta vez en Brasil.
La propuesta, desarrollada junto a la empresa estadounidense Boxabl, fundada por Paolo y Galiano Tiramani en 2017, combina diseño modular plegable, transporte simplificado y montaje rápido, apuntando a un mercado que, según datos del Sistema Nacional de Investigación de Costos e Índices de la Construcción Civil, enfrenta un precio promedio por metro cuadrado de R$ 1.882,60 (unos 380 dólares o 302 euros al cambio).
Esto convierte incluso un proyecto compacto de 45 m² en una inversión superior a los 13.500 euros al cambio, mientras que unidades de 100 m² superan los 25.000 euros, cifras fuera del alcance de gran parte de la población en el país.
Elon Musk lanza la casa del futuro: por 10.000 euros con paneles solares, energía propia y reciclaje de agua al 98,5 %
El modelo Tiny House, con aproximadamente 37 m², incluye cocina equipada, baño completo y soluciones que maximizan el uso del espacio. Musk, según informes de medios especializados, probó personalmente una unidad en 2021, lo que habría motivado la integración de tecnologías Tesla en el concepto modular. La casa combina generación de energía con seis paneles solares y batería Powerwall, capaz de cubrir hasta el 140 % del consumo doméstico, y un avanzado sistema de agua que reutiliza hasta el 98,5 % del recurso, reduciendo costes y dependencia de servicios públicos.
El proyecto surge en un contexto desafiante para el acceso a la vivienda en Brasil, marcado por salarios que no alcanzan a cubrir el aumento de los precios inmobiliarios, reformas fiscales como la Ley Complementaria 214 de 2025 que podrían encarecer la construcción hasta un 20 %, y una infraestructura urbana limitada en muchas regiones. La producción industrializada y el montaje en seco ofrecen una alternativa prometedora, reduciendo tiempos, costos y residuos en comparación con los métodos tradicionales, que son más lentos y costosos.
En España, la situación no es muy distinta. El precio medio de la vivienda ha crecido de manera sostenida durante la última década, superando la capacidad adquisitiva de muchos hogares, especialmente jóvenes y familias con ingresos medios. Según el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, los pisos nuevos en ciudades como Madrid o Barcelona superan con facilidad los 3.000 €/m², lo que hace que soluciones como las casas prefabricadas comiencen a llamar la atención.
La legislación española permite la construcción de viviendas prefabricadas, siempre que cumplan con el Código Técnico de la Edificación (CTE) y las normas municipales de planeamiento urbanístico. Esto significa que, aunque el modelo modular industrializado es legal, debe adaptarse a regulaciones locales sobre seguridad estructural, aislamiento, instalaciones eléctricas y eficiencia energética.
Expertos en el mercado inmobiliario advierten que, si este modelo se consolida en Brasil o España, podría generar presión sobre las constructoras tradicionales y el mercado de alquiler, al ofrecer viviendas compactas, tecnológicamente avanzadas y económicamente accesibles. Sin embargo, su éxito dependerá de factores como la regulación, las normas municipales y la capacidad del sistema eléctrico y urbano para integrar la energía solar distribuida, así como del cumplimiento estricto de certificaciones y permisos en cada país.
Con más de 160 pedidos a nivel mundial, la propuesta de Musk y Boxabl busca redefinir la vivienda asequible. La pregunta que queda es si Brasil y España están preparados para adoptar un modelo que combina industrialización, sostenibilidad y precios significativamente bajos, o si seguirá siendo una promesa sin un impacto real en el mercado inmobiliario tradicional.