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El western más infravalorado de Bruce Willis es una obra maestra que mezcla de 'Por un puñado de dólares' y 'John Wick'

Bruce Willis se convirtió en un pistolero implacable en este western de culto de los 90 que reinventó a Clint Eastwood y anticipó el fenómeno de John Wick.

Bruce Willis fue una de las grandes caras del cine de acción de los años 90. La década le dejó secuelas de La jungla de cristal, títulos como El último boy scout y también apuestas mucho más extrañas, como Desayuno de campeones. Entre grandes éxitos y proyectos más personales, el actor tuvo margen para probar registros diferentes.

Uno de los más curiosos llegó en 1996 con El último hombre, una película dirigida por Walter Hill que trasladaba una historia clásica del western a un territorio de gánsteres, pistolas y violencia seca. Willis interpreta a John Smith, un misterioso pistolero que llega a un pequeño pueblo de Texas controlado por dos bandas rivales y decide enfrentar a unos contra otros para sobrevivir.

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El western más infravalorado de Bruce Willis es una obra maestra que mezcla de 'Por un puñado de dólares' y 'John Wick'

Sobre el papel, parece una película de mafiosos. En la práctica, funciona como un western moderno y especialmente violento. Hill apuesta por diálogos secos, personajes duros y tiroteos estilizados que convierten a Smith en una especie de pistolero adelantado a su tiempo. Hay incluso algo del cine de John Woo en la forma en que Willis maneja las armas, especialmente durante los enfrentamientos más espectaculares.

Y aquí aparece la conexión más evidente: El último hombre es, en realidad, una nueva versión de Por un puñado de dólares, el clásico de Sergio Leone protagonizado por Clint Eastwood. Pero la película de Hill también parte de Yojimbo, de Akira Kurosawa, la cinta japonesa que inspiró directamente al western de Leone.

La estructura es prácticamente la misma. Un forastero llega a una localidad dominada por dos grupos enfrentados y decide jugar con ambos bandos para sacar beneficio. El problema aparece cuando sus planes quedan al descubierto y termina pagando las consecuencias.

La película cuenta además con un reparto de altura, con Bruce Dern y Christopher Walken, además de una joven Leslie Mann. Sin embargo, El último hombre no consiguió convertirse en el éxito que probablemente esperaba Hollywood. Recaudó unos 47 millones de dólares frente a un presupuesto estimado de 67 millones.

Precisamente por eso ha quedado algo enterrada dentro de la filmografía de Willis. Y es una lástima, porque pocas películas muestran tan claramente cómo podría haber sido el actor convertido en protagonista habitual de un western.

Su John Smith tiene algo del pistolero clásico de Clint Eastwood, pero también anticipa el tipo de personaje que años después asociaríamos con John Wick: un hombre prácticamente imparable, rodeado de enemigos y capaz de convertir un tiroteo en una auténtica coreografía de violencia.

Willis volvería a acercarse a otro personaje relacionado con Eastwood años después. En Sin City, interpretó a John Hartigan, una especie de heredero del Harry el Sucio de Eastwood creado por Frank Miller.

Pero El último hombre sigue siendo su western más claro. Una película de los 90 que mezcló a Kurosawa, Leone, Walter Hill y el cine de acción de Willis mucho antes de que John Wick convirtiera este tipo de pistolero en un fenómeno moderno.