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Daniel, el empresario que gana 4 millones de euros con los baños portátiles: 'Un negocio a prueba de inteligencia artificial'

De los servicios más humildes al lujo millonario: Daniel Tom es un empresario que amasó una colosal fortuna gestionando más de 2000 baños portátiles. Su negocio factura más de 4 millones de euros.

A sus 31 años, Daniel Tom ha convertido un trabajo que muchos considerarían poco atractivo en un negocio rentable y en crecimiento. Como director de Bay Area Sanitation, supervisa la gestión de cerca de 2000 baños portátiles en obras y eventos en la bahía de San Francisco. Esta labor implica una compleja coordinación logística, mantenimiento y limpieza. Su flota de 12 camiones garantiza que cada unidad llegue a tiempo, se limpie semanalmente, se repongan los suministros y se retiren los residuos, lo que ha consolidado a la empresa como un referente en su sector.

De lo modesto a lo millonario: Daniel transforma baños portátiles en un imperio de 4 millones de euros, un negocio que la IA no puede reemplazar

Aunque muchos reaccionan con rechazo cuando escuchan la actividad de Tom, la percepción cambia rápidamente al conocer la dimensión económica del negocio. Bay Area Sanitation nació en 2023 con un solo camión y apenas 100 unidades, pero en su primer año logró rentabilidad, un hito que pocos emprendedores consiguen en sectores con tanta estigmatización. Desde entonces, la empresa ha crecido de manera sostenida.

En 2024 superó los tres millones de euros en facturación y, un año después, alcanzó los 4,3 millones. La mayor parte de los ingresos proviene de alquileres a largo plazo, con tarifas mensuales desde 160 euros, mientras que los servicios puntuales para eventos llegan a facturar entre 200 y 400 euros por unidad.

Tom subraya la paradoja de haber levantado su negocio en el corazón de Silicon Valley, rodeado de gigantes tecnológicos

Tom destaca la paradoja de haber establecido su empresa en el corazón de Silicon Valley, rodeado de gigantes tecnológicos y del debate sobre la inteligencia artificial. Su argumento es sencillo: su empresa satisface necesidades humanas fundamentales y su modelo, de baja tecnología, es prácticamente inmune a la automatización.

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Su vínculo con el sector comenzó durante la universidad, trabajando a tiempo parcial en una empresa de baños portátiles. Tras siete años ascendiendo hasta responsable comercial, decidió emprender por su cuenta. Hoy, emplea a 19 personas, cuyos costes laborales suponen alrededor del 30% de los ingresos. Aunque su salario anual ronda los 120.000 euros, Tom reinvierte la mayor parte de los beneficios para expandir su imperio. Su objetivo es ambicioso: llegar a 5000 unidades y superar los 10 millones de euros de ingresos anuales en los próximos cinco años, consolidando un negocio que convierte la incomodidad en oro.