Europa, afianzada a un proceso de regeneración ambiental, tiene un ojo puesto en los ecosistemas. Tras talar millones de árboles para recuperar humedales y fijar las cantidades de dióxido de carbono, lo cierto es que existe una amenaza casi invisible.
Y es que pocos saben que Europa enfrenta una de sus invasiones biológicas más silenciosas y peligrosas, aquella que no se anuncia con enjambres de insectos, peces gigantes ni plantas exóticas. Esta amenaza se oculta bajo nuestros pies, en el suelo, protagonizada por un organismo aparentemente frágil, pero biológicamente extremo: un gusano plano capaz de clonarse, regenerar casi cualquier fragmento de su cuerpo y multiplicarse sin necesidad de pareja.
La alarma científica se intensificó en la última década, cuando investigadores detectaron su expansión veloz por Francia, España, Italia, Bélgica y Reino Unido. La especie más inquietante es Obama nungara, originaria de América del Sur, que halló en Europa un entorno idóneo para prosperar. Lo que hace al gusano tan peligroso no es solo su presencia, sino la combinación letal de reproducción explosiva, ausencia de depredadores naturales y una dieta especializada en lombrices de tierra, pilares invisibles de la fertilidad del suelo.
Alerta en Europa: el gusano que se multiplica solo, regenera su cuerpo y amenaza millones de cultivos
Con un cuerpo aplanado de entre cinco y ocho centímetros, marrón oscuro y desplazamiento extremadamente lento, la Obama nungara se esconde durante el día bajo hojas y piedras, para emerger de noche en ambientes húmedos. Su capacidad de regeneración es asombrosa, pues cualquier fragmento puede convertirse en un individuo completo, lo que convierte en contraproducentes los intentos de erradicación manual. Además, siendo hermafrodita, un solo gusano puede generar miles de clones en pocos años. Y eso es un problema.
La llegada a Europa fue accidental, ligada al comercio internacional de plantas ornamentales y a la tierra adherida a raíces. Invernaderos y jardines botánicos actuaron como focos iniciales, como en otros casos similares, y fue en ellos desde los que la especie se propagó a parques, huertos y bosques periurbanos. Estudios genéticos confirman que muchas poblaciones europeas son prácticamente idénticas, señal de una expansión reciente y sin barreras geográficas.
El impacto sobre el suelo es invisible pero devastador, ya que al devorar lombrices, reduce la aireación y fertilidad del suelo, afectando directamente la agricultura y los ecosistemas urbanos y forestales. Sin enemigos naturales y con defensas químicas que repelen depredadores, la Obama nungara avanza constante y silenciosa por todos los territorios y climas.
Sí, hay prevención y se han dictaminado cuarentenas, con la vigilancia de plantas importadas y campañas de concienciación entre agricultores. Pero en este caso, la pregunta que inquieta a los investigadores es clara: ¿resistirá Europa un depredador que nunca debería haber pisado su tierra?