Corea del Sur está a punto de culminar uno de sus proyectos militares más ambiciosos. Tras más de 25 años de desarrollo, el primer KF-21 Boramae fabricado en serie ya ha salido de la cadena de montaje, ha completado su vuelo inaugural y será entregado a la Fuerza Aérea en septiembre. Aunque todavía deberán completarse nuevas fases antes de alcanzar la plena capacidad operativa, el programa deja atrás la etapa de los prototipos y entra definitivamente en producción.
El avance ha sido especialmente rápido durante 2026. Korea Aerospace Industries (KAI) presentó la primera unidad de serie el 25 de marzo y realizó su primer vuelo el 15 de abril. Apenas unas semanas después, el avión superó la evaluación final de aptitud para el combate y obtuvo la certificación inicial de tipo, que acredita que cumple los requisitos de seguridad y aeronavegabilidad exigidos por el Gobierno. El siguiente paso será su aceptación oficial por parte del Ejército del Aire surcoreano.
Corea del Sur cambia las normas tras convertir el KF-21 en una realidad: su caza ya roza el servicio operativo
La historia del KF-21 comenzó en 2001, cuando el presidente Kim Dae-jung planteó la necesidad de desarrollar un caza nacional capaz de reducir la dependencia tecnológica del exterior. Sin embargo, el proyecto no tomó impulso definitivo hasta 2015, cuando la agencia estatal DAPA adjudicó el desarrollo a KAI. Indonesia se incorporó como socio internacional, aunque los retrasos en sus aportaciones económicas provocaron una renegociación del acuerdo y finalmente abandonó la coproducción del avión en 2026.
El programa ha supuesto una inversión multimillonaria. El desarrollo del aparato ha requerido unos 8,8 billones de wones, mientras que la adquisición inicial de 40 unidades, junto con armamento, formación, repuestos y apoyo logístico, elevará el gasto hasta otros 7,92 billones de wones. En conjunto, la inversión ronda los 10.000 millones de euros.
El KF-21 es un caza bimotor de generación 4,5 diseñado para complementar, y no sustituir, a modelos de quinta generación como el F-35. Puede alcanzar velocidades cercanas a Mach 1,8, transportar hasta 7,7 toneladas de armamento e incorpora tecnologías avanzadas como un radar AESA, sensores infrarrojos IRST y sistemas de guerra electrónica. Las primeras unidades, correspondientes al estándar Block I, estarán centradas en misiones aire-aire, mientras que futuras versiones ampliarán sus capacidades de ataque.
Aunque Corea del Sur seguirá operando aviones estadounidenses, incluido un nuevo pedido de F-35A, el KF-21 marca un cambio estratégico. Por primera vez, el país dispone de un caza desarrollado bajo liderazgo nacional, con capacidad para controlar su diseño, producción, mantenimiento y futuras mejoras, reforzando así la autonomía de su industria de defensa.