Stonehenge vuelve a reabrir su "caso frío" favorito —¿hielo o manos humanas?—, pero esta vez con un tipo de pista que no depende de imaginar trineos ni de reconstruir glaciares a ojo. Un equipo de geocientíficos ha analizado arenas de arroyos y ríos alrededor del monumento y concluye que el entorno sedimentario de la llanura no encaja con la llegada de rocas arrastradas por hielo: lo que se ve en los minerales apunta a reciclaje local de sedimentos y a un paisaje que, durante el Pleistoceno, habría permanecido sin glaciación directa.
La clave del trabajo, publicado en Communications Earth & Environment, es una especie de "huella dactilar" mineral: dataron granos individuales de circón y apatito mediante U–Pb (uranio que decae a plomo), una técnica habitual para rastrear procedencias geológicas. Si un glaciar hubiese aportado material desde zonas fuente como Gales, el "cóctel" de edades de esos granos debería delatarlo en los sedimentos modernos que drenan la zona del monumento.
Una "huella" mineral que no cuadra con el hielo
Lo que encontraron, sin embargo, fue otra historia. Las edades de los circones en las muestras de la llanura se alinean con fuentes del sur de Gran Bretaña (y no con un paquete inequívoco de aporte glaciar reciente), lo que sugiere que los sedimentos llegaron por rutas fluviales y re-trabajo sedimentario dentro de sistemas como cuencas del sur —más que por una "alfombra transportadora" de hielo empujando material hasta allí.
En paralelo, las apatitas muestran señales compatibles con un "reinicio" isotópico posterior (alrededor de decenas de millones de años), un detalle que también encaja mejor con procesos geológicos regionales y postdeposicionales que con un volcado de sedimentos glaciogénicos.
El resultado no es menor porque ataca el punto débil de la hipótesis glaciar: si el hielo llevó megalitos, debería haber dejado rastro en el sedimento fino. El estudio concluye que la Salisbury Plain probablemente no estuvo cubierta por hielo en el periodo relevante, y que, por tanto, el transporte glaciar directo de los bloques asociados al monumento es poco plausible.
Si no fue glaciar, pesa más la logística humana
¿Significa esto que ya sabemos "cómo" se movieron las piedras? No exactamente: lo que hace el trabajo es estrechar el cerco. Si descartas el glaciar como mensajero, gana peso la idea de un transporte humano planificado, algo coherente con lo que se maneja para materiales procedentes de Mynydd Preseli y con el hecho de que los grandes "sarsens" se consideran relativamente locales (por ejemplo, desde West Woods a decenas de kilómetros).
Además, el artículo conecta con otra línea de investigación reciente sobre el origen de piezas concretas del conjunto (como la "Altar Stone"), alimentando la idea de una red de aprovisionamiento y movimiento de materiales a escala notable para sociedades prehistóricas.