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Colombia sufre una invasión de hipopótamos: 120 criaturas invaden ríos, aterrorizan pueblos y serán más de 1400 en pocos años

Treinta años tras la muerte de Pablo Escobar, los hipopótamos avanzan ya 300 km por el río Magdalena, siembran temor entre vecinos y podrían alcanzar los 1.400 ejemplares en una década.

Colombia enfrenta hoy una invasión de hipopótamos que va mucho más allá de la curiosidad zoológica. Todo comenzó en la década de 1980, cuando Pablo Escobar importó ilegalmente cuatro ejemplares -un macho y tres hembras- para su zoológico privado en la Finca Anápolis, a unos 180 km de Medellín.

Nadie podía imaginar que esos cuatro animales se convertirían décadas después en la manada de hipopótamos más grande fuera de África, ocupando lagos, tramos del río Magdalena, carreteras y zonas cercanas a comunidades rurales.

Invasión de hipopótamos en Colombia: 120 animales recorren ríos, siembran miedo y podrían superar los 1400 en una década

Tras la muerte de Escobar en 1993, la finca quedó en disputa legal y fue finalmente confiscada por el Estado. Mientras la mayoría de animales fueron trasladados a zoológicos nacionales e internacionales, los hipopótamos permanecieron en la zona. Muchos pensaban que morirían con el tiempo, pero se adaptaron al clima, escaparon de los límites de la granja y comenzaron a multiplicarse. Hoy superan los 120 individuos, y los expertos estiman que podrían alcanzar los 1400 en apenas una década. Es un verdadero problema.

La invasión no es solo un problema ecológico. Estos animales, que pueden pesar más de tres toneladas, han causado accidentes, daños a la propiedad y temor entre los vecinos. Historias como la del pescador atacado y que acabó con heridas graves en su brazo o los coches destrozados por atropellos en las carreteras comarcales, muestran que la situación se ha convertido en un asunto de seguridad pública.

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Al mismo tiempo, los hipopótamos han generado una nueva y extrañada oleada de turismo. En los últimos años, se han multiplicado las visitas guiadas, los recuerdos relacionados con los animales y, según los lugareños, se ha repuntado el trabajo en hoteles y restaurantes alrededor de la antigua Hacienda Anápolis. Muchos locales se resisten a medidas de control que impliquen sacrificios o el daño para estos animales, conscientes de que los hipopótamos atraen visitantes y dinero.

La invasión no es solo un problema ecológico. Estos animales, que pueden pesar más de tres toneladas, han causado accidentes

Frente a este dilema, las autoridades han explorado alternativas como la castración química, la esterilización quirúrgica y la reubicación de algunos ejemplares a zoológicos en India, México y Ecuador. Cada opción es costosa e implica problemas derivados, pero los habitantes cercanos a los ríos necesitan una solución. El tiempo corre: cuanto más crece la población, más difícil y peligroso será controlar la expansión.