La salida de Neil Druckmann del equipo creativo de The Last of Us ha vuelto a encender la conversación —y esta vez no por un giro de guion—. El coautor del videojuego y pieza clave de la adaptación televisiva dejó de ejercer como cocreador/showrunner, guionista y director tras la segunda temporada, un movimiento que muchos interpretaron como una pérdida de "brújula" para la serie. En ese clima, Bella Ramsey (Ellie) ha salido a apagar fuegos: asegura que el proyecto "se queda en buenas manos" y que la huella de Druckmann no se borra aunque ya no esté en primera línea.
La explicación oficial apunta a un motivo práctico más que a un portazo: Druckmann se aparta para centrarse en Naughty Dog y en su próximo gran juego, Intergalactic: The Heretic Prophet. Eso sí, no desaparece del todo del organigrama: seguirá vinculado como productor ejecutivo, una fórmula habitual en HBO cuando un nombre "fundacional" se retira del día a día pero el proyecto quiere conservar continuidad y, también, legitimidad ante el público.
La nueva arquitectura creativa
En paralelo, la serie se reordena alrededor de Craig Mazin, que se queda como único showrunner y principal responsable del tono, la estructura y la sala de guion. Ramsey ha comentado que ya existen guiones para la tercera temporada (aunque no necesariamente todos cerrados), señal de que HBO no está improvisando y que el tablero narrativo se está moviendo con planificación, no con parches.
Esa planificación importa porque la tercera temporada, tal y como se viene anticipando, pondrá el foco en Abby y en el tramo de The Last of Us Part II que se vive desde su perspectiva, un cambio que exige pulso para no romper el equilibrio con el público que llega "enganchado" a Ellie. Aquí es donde Ramsey intenta tranquilizar: Druckmann, dice, seguirá siendo parte del "ADN" de la serie porque el universo ya está construido y la adaptación ha dejado sembradas muchas de sus decisiones estructurales.
Abby al frente y fricciones de producción
Como si no bastara con el relevo creativo, la temporada 3 tendrá otro ajuste visible: Manny será recast por conflictos de agenda de Danny Ramirez. No es una rareza en producciones de este calibre, pero sí un recordatorio de que una serie que crece en escala también se vuelve más vulnerable a choques de calendario, franquicias cruzadas y compromisos externos. HBO aún no ha anunciado quién heredará el personaje, así que esa pieza sigue en el aire.
La pregunta de fondo, entonces, no es si la serie "sobrevive" sin Druckmann, sino cómo cambia su textura: cuánto se mantiene la sensibilidad del juego y cuánto gana la voz televisiva de Mazin. Con rodaje previsto para 2026 y una ventana de estreno que apunta a 2027, HBO tiene margen para ajustar el rumbo… y para comprobar si la apuesta por Abby se sostiene con la misma potencia que en el mando. La calma de Ramsey es, sobre todo, un mensaje de continuidad: la silla cambia, pero el mapa —al menos por ahora— sigue trazado