En 2014, Groenlandia fue testigo de una inundación subglacial sin precedentes: cerca de 90 000 millones de litros de agua de deshielo atravesaron casi 91 metros de hielo sólido, abriendo un cráter de aproximadamente 2 km². Este fenómeno, invisible desde la superficie y descubierto gracias al análisis retrospectivo de datos satelitales, reveló una dinámica interna de la capa de hielo mucho más compleja y activa de lo que se había supuesto hasta entonces.
Un diluvio oculto bajo Groenlandia: 90 millones de litros de agua fracturan hasta 100 metros de hielo en un evento inédito
El origen del evento se encontraba en un lago subglacial, un cuerpo de agua atrapado bajo kilómetros de hielo en el norte de Groenlandia. Durante cerca de diez días, entre julio y agosto, el drenaje repentino del lago liberó un volumen de agua equivalente a nueve horas del máximo caudal de las Cataratas del Niágara. La fuerza del flujo fue suficiente para fracturar bloques de hielo de hasta 25 metros de altura y deformar una superficie equivalente al doble de Central Park, demostrando que el hielo puede reaccionar de manera abrupta y violenta frente a grandes afluencias de agua.
Hasta ahora, se creía que los sistemas subglaciales de Groenlandia eran relativamente estables, con flujos de agua lentos y predecibles hacia el océano. Este hallazgo contradice esa idea, mostrando que los lagos subglaciales pueden acumular enormes volúmenes de agua y liberarlos súbitamente, generando un impacto devastador en la estructura interna y superficial del hielo. La magnitud del evento pone en tela de juicio los modelos hidrológicos existentes y recalca la necesidad de revisar las proyecciones sobre la estabilidad de los casquetes polares ante el cambio climático.
El descubrimiento también subraya la importancia de los satélites en la monitorización de fenómenos invisibles desde la superficie. ICESat, Landsat-8, Sentinel-1, Sentinel-2 y CryoSat-2 permitieron reconstruir en tres dimensiones la dinámica del drenaje, ofreciendo información crítica sobre cómo responde la capa de hielo a condiciones extremas.
Los hallazgos de 2014 amplían significativamente nuestra comprensión de Groenlandia y sus sistemas subglaciales, demostrando que fenómenos extremos pueden producirse sin previo aviso. Este evento histórico no solo redefine la percepción científica sobre la hidrología del hielo, sino que plantea interrogantes urgentes sobre la futura estabilidad de los casquetes polares y su papel en el equilibrio global del agua.