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Va a entrar en vigor: España obligará a reparar móviles y televisores fuera de garantía desde el 31 de julio

La nueva normativa europea sobre el derecho a reparar lo cambia todo: los fabricantes de dispositivos tecnológicos deberán garantizar piezas de repuesto, herramientas y soporte expirada la garantía.

Durante años, cuando un móvil dejaba de funcionar o un televisor sufría una avería fuera de garantía, la decisión más habitual era comprar uno nuevo. No porque la reparación fuese imposible, sino porque encontrar piezas originales, acceder a un servicio técnico o asumir el coste del arreglo terminaba siendo, en muchos casos, más caro que sustituir el dispositivo. Esa realidad está a punto de cambiar de forma significativa en toda la Unión Europea.

La UE ha decidido poner coto a la cultura del "usar y tirar" con una legislación que busca prolongar la vida útil de los productos electrónicos y facilitar que los consumidores puedan repararlos en lugar de reemplazarlos. España ya ha iniciado la adaptación de esta normativa a su ordenamiento jurídico y el próximo 31 de julio se convierte en una fecha clave para su aplicación.

Entra en vigor el 31 de julio: España obligará a reparar móviles y televisores aunque estén fuera de garantía

La medida se enmarca en la Directiva (UE) 2024/1799, conocida como el Derecho a reparar, cuyo objetivo es reforzar la protección del consumidor y combatir las prácticas comerciales que favorecen la sustitución prematura de dispositivos perfectamente recuperables. La norma afectará a numerosos productos tecnológicos, entre ellos teléfonos móviles, tabletas, televisores, monitores y también diversos electrodomésticos.

Uno de los cambios más importantes es que la responsabilidad de los fabricantes no terminará automáticamente cuando expire la garantía legal. Siempre que una reparación sea técnicamente posible, las compañías deberán ofrecer ese servicio al consumidor.

Además, la legislación pretende evitar que las marcas utilicen precios excesivos o plazos de espera desproporcionados para desincentivar las reparaciones. Tanto el coste como los tiempos de intervención deberán ser razonables, facilitando que reparar vuelva a ser una alternativa real frente a comprar un aparato nuevo.

Otro de los aspectos más relevantes afecta a los talleres independientes. Las empresas ya no podrán negarse a reparar un dispositivo alegando que anteriormente fue abierto por un servicio técnico no oficial o que incorpora piezas compatibles en lugar de componentes originales. Con ello, Bruselas pretende fomentar una mayor competencia en el mercado de las reparaciones y reducir el precio que pagan los usuarios.

La nueva normativa persigue un doble objetivo. Por un lado, aliviar el gasto de las familias permitiendo alargar la vida útil de sus dispositivos electrónicos y evitar compras innecesarias. En un contexto de inflación y aumento del coste de vida, reparar un aparato puede convertirse en una opción mucho más asequible que reemplazarlo.

Por otro, la Unión Europea quiere reducir de forma significativa la generación de residuos electrónicos, uno de los flujos de basura que más crece cada año. Favorecer la reparación, la reutilización de componentes y una mayor disponibilidad de repuestos forma parte de la estrategia comunitaria para impulsar una economía más circular y sostenible.

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La entrada en vigor de estas obligaciones también obligará a los grandes fabricantes tecnológicos a revisar sus políticas de posventa, el diseño de sus productos y la disponibilidad de piezas de repuesto. El objetivo es que reparar deje de ser una excepción para convertirse en la opción más lógica cuando un dispositivo sufra una avería.

Con este cambio legislativo, España se suma a una transformación impulsada desde Bruselas que pretende dejar atrás el modelo de consumo basado en sustituir un producto al primer fallo. A partir del 31 de julio, la reparabilidad y la prolongación de la vida útil de los dispositivos ganarán protagonismo como elementos esenciales de la política de consumo europea.