El escarabajo escorpión, Onychocerus albitarsis, siempre fue un habitante discreto de los bosques sudamericanos, prácticamente un secreto para la mayoría. Sin embargo, su fama comenzó a crecer cuando aparecieron informes de picaduras, cada vez más frecuentes y localizadas en el interior de São Paulo, en ambientes rurales alejados de la civilización. Lo que hasta entonces parecía una curiosidad académica cobró relevancia, ya que hay un nexo en común: la víctima rara vez reconoce al agresor en el momento del accidente, lo que añade un componente de sorpresa y alarma.
Parece inofensivo, pero sus antenas esconden un veneno potente: el escarabajo escorpión causa dolor intenso y alarma a científicos
Lo más fascinante de este insecto es su mecanismo defensivo. A diferencia de otros artrópodos, su "aguijón" no se encuentra en la cola, sino en las puntas de sus antenas, desde donde inyecta toxinas capaces de provocar dolor intenso. Esta inusual adaptación biológica explica por qué permaneció fuera del radar durante tanto tiempo, pese a su amplia distribución en la Amazonía y la Mata Atlántica, que incluye registros en Perú, Bolivia, Paraguay y Brasil.
Los incidentes en São Paulo arrojaron información clave sobre este veneno, pues la intensidad y duración del dolor pueden variar notablemente, desde una hora hasta más de un día, dependiendo de la reacción de cada persona. Antonio Sforcin Amaral, investigador de la Unesp, señala que entender esta variabilidad requiere estudios específicos de la toxina, cuya composición aún es un misterio.
El escarabajo escorpión mide apenas 2 centímetros, tiene antenas largas y un cuerpo peludo en tonos marrón, negro y blanco. Su pequeño tamaño y la ubicación inesperada de su arma defensiva hacen que los encuentros pasen desapercibidos hasta que el dolor obliga a prestar atención. A pesar de lo alarmante que puede resultar la picadura, los especialistas coinciden: no es letal. La recomendación sigue siendo simple y sensata: atención médica inmediata en caso de dolor intenso o reacción alérgica, y precaución al manipular hojas, troncos o materiales en zonas rurales.