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Confirmado por Netflix: la 'cifra vergonzosa' que ofreció a Alex Honnold para escalar el rascacielos Taipei 101 de 508 metros

La escalada sin cuerdas del icono de Taiwán, emitida en Netflix con retraso, destapó cifras millonarias, riesgos letales y acuerdos comparados con 'Free Solo', el documental ganador del Óscar.

La ascensión del Taipei 101 se ha convertido en uno de esos acontecimientos que obligan a detenerse y mirar dos veces. No solo por la imagen imposible de un hombre avanzando sin cuerdas por la fachada de uno de los rascacielos más altos del planeta, sino por lo que revela sobre la relación actual entre riesgo extremo, espectáculo y plataformas de streaming.

Alex Honnold, el mismo alpinista que redefinió los límites del free solo en Free Solo, volvió a hacerlo esta vez en pleno corazón urbano de Taipéi, a 508 metros de altura y con una caída potencial que no admitía margen de error. La diferencia es que, la plataforma de streaming Netflix, apostó por retransmitir el espectáculo con un enorme despligue.

Netflix lleva el "solo libre" al límite con Alex Honnold escalando 508 metros del Taipei 101 sin red de seguridad

Netflix decidió tratar la hazaña con una cautela poco habitual en este tipo de eventos. La emisión no fue completamente en directo y contó con un retraso de seguridad pensado para evitar mostrar imágenes de un posible accidente mortal. Además, la escalada tuvo que aplazarse 24 horas por culpa del clima, un detalle que subraya hasta qué punto la operación estuvo condicionada por factores externos que podían arruinarlo todo en segundos.

Honnold tardó alrededor de una hora y media en completar el recorrido. Aunque el Taipei 101 ya había sido escalado anteriormente con sistemas de seguridad, esta fue la primera vez que alguien lo completó íntegramente en estilo free solo, sin cuerdas ni anclajes, trasladando a la ciudad un lenguaje que hasta ahora pertenecía casi en exclusiva a la roca natural.

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Las cifras económicas, conocidas después en entrevistas con medios como The New York Times, añaden un matiz incómodo al relato. El propio Honnold habló de una compensación situada en la franja media de las seis cifras, una cantidad relevante para el alpinismo, pero modesta si se compara con los contratos millonarios de atletas en ligas como la NBA o la MLB. Él mismo lo resumió con crudeza: el riesgo es real y la recompensa, en términos relativos, sorprendentemente baja.

"Es menos de lo que mi agente aspiraba, si lo comparas con otros contratos deportivos... es vergonzoso"

"Es menos de lo que mi agente aspiraba", aseguró al medio estadounidense una vez en el suelo. "De hecho, si lo comparamos con el deporte convencional, es una cantidad vergonzosa. Ya sabes, los jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol consiguen contratos de unos 170 millones de dólares. Es decir, alguien de quien ni siquiera has oído hablar y que a nadie le importa", indicaba.

"Lo haría gratis. Si no hubiera un programa de televisión y el edificio me diera permiso para hacerlo, lo haría porque sé que puedo, y sería increíble... No me pagan por subir al edificio. Me pagan por el espectáculo. Subo al edificio gratis", concluía. ¿El número exacto? En medios estadounidenses afirman que alrededor de 500.000 dólares.

Desde el Óscar de Free Solo, Honnold se ha convertido en algo más que un escalador: es un símbolo del rendimiento humano llevado al límite y del modo en que ese límite se transforma en contenido de consumo a nivel global.