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Netflix estrena 'Terminagolf 2' y publica un juego de la película que se ha convertido en el hazmerreír de la plataforma

Lejos de ser un simple extra simpático, el juego empaña aún más la imagen del proyecto.

La secuela que nadie pidió y el juego que todos querrán olvidar. Terminagolf 2, la comedia absurda protagonizada por Adam Sandler, ha arrasado en visualizaciones desde su estreno en Netflix, encaramándose sin esfuerzo al primer puesto del ranking global. Pero tras su fachada de éxito viral se esconde un producto fallido que, a pesar de contar con cameos de lujo —como Bad Bunny, Eminem o Becky Lynch—, no logra escapar del humor de brocha gorda y la nostalgia mal entendida.

La película, que rinde homenaje al fallecido Carl Weathers y recupera a Christopher McDonald como Shooter McGavin, parece más interesada en apilar guiños que en construir una historia mínimamente coherente. Entre un guion errático y gags reciclados de los noventa, Terminagolf 2 es una fiesta hueca que vive de la fama de su predecesora sin aportar nada nuevo al género ni al personaje.

Sacan un videojuego para complementar la peli que solo logra enturbiarla aún más

Pero si el largometraje ya flaquea en casi todos los frentes, su videojuego oficial directamente se desploma. Happy Gilmore: Golf Mayhem 98, integrado en la plataforma y controlable desde el móvil, intenta ofrecer minijuegos que combinan conducción de carritos, peleas y partidas de golf. Sin embargo, la ejecución es tan desastrosa como frustrante: controles imprecisos, físicas rotas, tiempos de respuesta nefastos y un diseño visual que parece sacado de una beta inacabada.

La propuesta resulta especialmente dolorosa teniendo en cuenta que Netflix ha dado con formatos interactivos interesantes en otras ocasiones, como Black Mirror: Bandersnatch o Triviaverse. Aquí, en cambio, ni la ironía logra salvar la experiencia: lo que podría haber sido una parodia metajugable termina siendo una parodia involuntaria de sí misma.