Cuando se habla del final del Cretácico en Norteamérica, la imagen que inmediatamente viene a la mente es la del colosal Tiranosaurio rex: un depredador casi mítico, con mandíbulas capaces de triturar huesos y dientes diseñados para causar cortes profundos y shock por pérdida de sangre. Pero hay un cierto matiz.
Mientras el T. rex dominaba las tierras de Laramidia, al este del continente existía un depredador menos famoso, pero no menos formidable: el Dryptosaurus.
Descubren al rival mortal del T. rex: un depredador letal de hace 67 millones de años que pasó desapercibido
La historia de Dryptosaurus no reside en su fama, sino en la geografía. Mientras Laramidia se llenaba de tiranosáuridos icónicos, los Apalaches permanecían aislados por un mar interior cálido y poco profundo, lo que permitió que especies como Dryptosaurus evolucionaran bajo condiciones únicas. Este dinosaurio apareció entre 67 y 66 millones de años atrás, prácticamente al mismo tiempo que el T. rex, y compartía con él la categoría de tiranosauroideo, aunque con algunas diferencias anatómicas que lo hacían letal de otra manera.
Descubierto ya en la década de 1860 en Nueva Jersey, Dryptosaurus fue uno de los primeros terópodos grandes descritos en el este de Estados Unidos. Sus restos, que incluían fragmentos de cráneo, dientes, vértebras y extremidades, hicieron que los paleontólogos del siglo XIX lo confundieran con otros géneros. Reclasificado varias veces, no fue hasta 2005 que se confirmó su parentesco con los tiranosauroideos, situándolo entre depredadores como Appalachasaurus.
En cuanto a tamaño y armamento, no tenía nada que envidiar: alcanzaba los 7,5 metros de largo, pesaba alrededor de 1,5 toneladas y sus brazos, más largos y musculosos que los del T. rex, terminaban en garras de hasta 20 centímetros capaces de desgarrar presas. Su hocico más estrecho y ágil, junto con dientes serrados, le permitían cazar hadrosaurios y nodosaurios del este, especies diferentes de las que acechaba su primo occidental.
El aislamiento geográfico explica por qué Dryptosaurus permaneció en gran parte en el olvido. Mientras el T. rex se convirtió en icono mundial, su contemporáneo oriental nunca cruzó hacia Laramidia, y los fósiles de los Apalaches son más escasos, dificultando su estudio. Su reinado fue breve pero efectivo: durante alrededor de un millón de años, gobernó el este norteamericano como un gran depredador en la cadena trófica, hasta que el asteroide que extinguió a todos los grandes dinosaurios puso fin a su historia.