Los documentales de crímenes reales o true crimes se han convertido en una de las apuestas más seguras de Netflix. La plataforma lleva años demostrando que este tipo de producciones despiertan una enorme curiosidad entre los espectadores y, solo en 2026, ha estrenado varios títulos que han dominado las listas de reproducción durante semanas. Su último fenómeno confirma que la fórmula sigue funcionando: una miniserie de apenas tres episodios ha conquistado el número uno en decenas de países en tiempo récord.
Hablamos de Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad, una producción que revive uno de los sucesos criminales más impactantes de la historia reciente de Estados Unidos. El documental reconstruye el asesinato de cuatro estudiantes universitarios ocurrido en noviembre de 2022, un crimen que conmocionó al país, monopolizó la actualidad durante meses y dio pie a una de las investigaciones más mediáticas de los últimos años.
El brutal asesinato de cuatro estudiantes universitarios conmocionó a todo un país y ahora vuelve a primera plana
El interés por el caso sigue siendo enorme y eso se ha traducido en un estreno fulgurante: según los datos de FlixPatrol, la serie se ha colocado como la producción más vista de Netflix en alrededor de 40 países, entre ellos España, apenas un día después de su lanzamiento. "Este documental investiga el horrible asesinato de cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho con imágenes de cámaras corporales, mensajes y entrevistas a seres queridos", explica la sinopsis oficial de Netflix.
La historia nos traslada a la madrugada del 13 de noviembre de 2022. Mientras la ciudad universitaria de Moscow, en el estado de Idaho, dormía con aparente normalidad, un hombre enmascarado irrumpió en una vivienda situada a escasa distancia del campus de la Universidad de Idaho. En el interior asesinó a cuchilladas a Madison Mogen, de 21 años; Kaylee Goncalves, también de 21; Xana Kernodle, de 20; y Ethan Chapin, igualmente de 20 años, todos ellos mientras descansaban.
Dos jóvenes más se encontraban en la casa aquella noche y lograron sobrevivir. Una de ellas llegó incluso a cruzarse con el agresor cuando abandonaba la vivienda, un testimonio que se convertiría posteriormente en una pieza fundamental para la investigación.
La miniserie no solo reconstruye con detalle la cronología de los hechos, sino también la enorme presión a la que estuvieron sometidos los investigadores durante meses. El crimen parecía no ofrecer respuestas claras y la ausencia de un sospechoso alimentó toda clase de teorías en redes sociales y medios estadounidenses. Sin embargo, el caso dio un vuelco cuando los agentes localizaron un elemento crucial que el asesino había dejado olvidado en la escena: la funda del cuchillo utilizado durante el ataque.
A esa prueba se sumó el análisis de las cámaras de vigilancia de la zona, que detectaron la presencia de un Hyundai Elantra blanco circulando repetidamente por las inmediaciones de la vivienda durante la noche de los asesinatos. La combinación de las evidencias permitió estrechar el cerco sobre un sospechoso que, por su perfil, resultó especialmente inquietante.
Las investigaciones finalmente apuntaron a Bryan Kohberger, estudiante de doctorado en Criminología en la Universidad Estatal de Washington, ubicada a pocos kilómetros del lugar de los asesinatos. El joven fue detenido en diciembre de 2022 mientras se encontraba en la casa de su familia en Pensilvania. El hecho de que sus estudios se centraran en el análisis del comportamiento criminal convirtió el caso en un fenómeno mediático aún mayor.
La resolución definitiva llegó en julio de 2025. Kohberger se declaró culpable de los cuatro asesinatos en primer grado y del delito de allanamiento de morada, poniendo fin a un proceso judicial seguido por millones de personas. El tribunal le impuso cuatro cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional, además de una pena adicional de diez años por el allanamiento.
A lo largo de sus tres episodios, Los asesinatos de Idaho: Pesadilla en la universidad combina imágenes policiales, documentos oficiales, mensajes, testimonios de familiares y reconstrucciones para explicar cómo se desarrolló la investigación y qué llevó a un estudiante aparentemente brillante a convertirse en el autor de uno de los crímenes más estremecedores de los últimos años. La miniserie ya está disponible en Netflix y se ha convertido en uno de los grandes fenómenos documentales del verano en la plataforma.