Harrison Ford es uno de esos actores cuya carrera parece imposible de separar de la historia reciente de Hollywood. Ha sido Han Solo en Star Wars, el gran protagonista de Indiana Jones, Deckard en Blade Runner y protagonista de algunas de las sagas más influyentes de las últimas décadas.
Aunque parezca un cliché, su llegada al estrellato estuvo muy lejos de responder al camino habitual de una estrella de cine. Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la industria, Ford trabajó como carpintero y pasó años buscando oportunidades mientras trataba de hacerse un hueco como intérprete.
Harrison Ford recuerda cómo consiguió el papel de Han Solo cuando todavía era carpintero: "Así terminé obteniendo el papel"
Ese recorrido fue uno de los asuntos que abordó recientemente en el pódcast Where Everybody Knows Your Name, donde compartió conversación con Ted Danson, protagonista de Cheers, y Woody Harrelson, conocido por títulos como Natural Born Killers, Cheers o True Detective. El encuentro sirvió para repasar algunas de sus experiencias en Hollywood, hablar sobre el oficio de actor y, especialmente, reflexionar sobre el compromiso medioambiental que los tres han mantenido a lo largo de los años.
La charla comenzó, de hecho, con una escena bastante alejada de la solemnidad que podría esperarse de una reunión entre tres intérpretes de semejante trayectoria. Danson y Ford aprovecharon la ausencia inicial de Harrelson para bromear sobre su retraso. "Necesitamos empezar porque Woody llega media hora tarde", comentó Danson entre risas. Cuando finalmente apareció, Harrelson respondió con naturalidad: "No llego tarde. Son la una, ¿no?".
A partir de ahí, la conversación fue saltando entre recuerdos profesionales, experiencias personales y reflexiones sobre una profesión en la que los tres han conocido tanto el éxito como las dificultades. También hablaron de una cuestión especialmente delicada para cualquier actor: la necesidad de aprender a convivir con la reacción del público.
Ford, fiel a su habitual sentido del humor, resumió las dificultades de ese proceso con una frase irónica. "Lo diseñaron para que o pudieras escuchar en televisión, o en la sala, pero no en ambos". Danson, por su parte, recordó algunos de los consejos que recibió durante sus primeros años para evitar que la respuesta inmediata del público condicionara su trabajo.
Uno de los momentos más interesantes llegó cuando Ford recordó sus comienzos. Mucho antes de ponerse en la piel de Han Solo, el actor tenía una profesión completamente distinta. La carpintería le permitió ganarse la vida mientras intentaba encontrar oportunidades en una industria que no parecía tener demasiado claro qué hacer con él. "Nunca quise decir que era actor hasta que me pagaron por eso", explicó.
Ford relató cómo llegó a comprar una vivienda en Los Ángeles por apenas 10.000 dólares y se dedicó a restaurarla. Aquel trabajo terminó siendo mucho más importante de lo que podía imaginar. Sus encargos como carpintero le permitieron entrar en contacto con personas vinculadas a la industria cinematográfica, entre ellas Francis Ford Coppola y Sergio Mendes.
Precisamente mientras trabajaba en las oficinas de Coppola terminó teniendo una oportunidad inesperada. Ford comenzó a leer escenas para otros intérpretes durante los procesos de casting y acabó participando en las pruebas relacionadas con una producción que cambiaría para siempre su vida: Star Wars. "Trabajaba con un cinturón de carpintero y una escoba en la mano… luego leí para los otros actores y, así, terminé obteniendo el papel", recordó.
El resto es historia del cine. Han Solo convirtió a Ford en una estrella internacional y abrió la puerta a una carrera que posteriormente incluiría Indiana Jones, Blade Runner y colaboraciones con algunos de los directores más importantes de Hollywood. Sin embargo, el actor sigue atribuyendo buena parte de su trayectoria a las circunstancias y a las personas que confiaron en él.
Su participación en American Graffiti, también dirigida por George Lucas, fue otro de los momentos determinantes. Ford recordó especialmente la ayuda de Fred Roos, director de casting que desempeñó un papel fundamental en sus primeras oportunidades. Mirando atrás, el actor resumió su peculiar ascenso con una de sus habituales bromas. "Estoy muy agradecido por haber sido un éxito de la noche a la mañana, aunque esa noche duró 15 años", recuerda.
Ford también habló de su familia y de la relación que tuvo con la interpretación desde muy joven. "Mi padre fue actor de radio antes de dedicarse a la publicidad", explicó. Una circunstancia que demuestra que, aunque su carrera acabó desarrollándose de una manera extraordinaria, el mundo de la interpretación no era completamente ajeno a su entorno familiar.
La conversación también sirvió para desmontar, al menos parcialmente, la imagen del actor como una figura individual que construye por sí sola una película. Para Ford, el cine siempre ha sido un esfuerzo colectivo y su propia trayectoria no puede entenderse sin los directores, guionistas, técnicos y compañeros con los que ha trabajado. "Solo formé parte del éxito de otros: George Lucas, Steven Spielberg, Peter Weir", resumió.
La frase encierra buena parte de su filosofía profesional. Ford ha trabajado con algunos de los cineastas más influyentes de las últimas décadas y ha protagonizado películas que terminaron convirtiéndose en fenómenos culturales. Considera que el éxito de una producción nunca pertenece exclusivamente al intérprete que aparece en pantalla. El actor fue todavía más lejos al definir la interpretación como una profesión eminentemente colaborativa. "Este oficio es formar parte de algo más grande, con tantas personas aportando intelectual y emocionalmente", puntualiza.
Esa perspectiva también explica la naturalidad con la que Ford se mostró durante el encuentro. Pese a ser una de las grandes estrellas de Hollywood, habló de su profesión desde una posición mucho más cercana a la de un trabajador que ha tenido la suerte de participar en proyectos extraordinarios. Incluso reconoció que la exposición forma parte de la naturaleza del intérprete, aunque no siempre haya sido algo sencillo para él. "Creo que la mayoría de los actores somos exhibicionistas en algún momento, aunque de joven me escondía", concluye.