Los atropellos de animales salvajes son uno de los grandes desafíos de la seguridad vial en numerosos países. Cada año, miles de ejemplares mueren al intentar cruzar carreteras que atraviesan espacios naturales, provocando además accidentes que ponen en riesgo la vida de los conductores. Aunque las señales de advertencia y los pasos de fauna han ayudado a reducir el problema, India ha decidido ir un paso más allá con una medida tan sencilla como llamativa: pintar de rojo los tramos más peligrosos de sus carreteras.
Este país ha adoptado una medida singular para reducir los accidentes con animales: pintar sus carreteras de rojo
La iniciativa se está desarrollando en la reserva de Veerangana Durgavati, en el estado de Madhya Pradesh, un espacio natural donde conviven algunas de las especies más emblemáticas del país, entre ellas tigres de Bengala, leopardos, antílopes, reptiles y una gran variedad de aves. La carretera que atraviesa esta zona se ha convertido durante años en un punto negro para la fauna, motivo por el que las autoridades han decidido probar nuevas soluciones.
El elemento más visible del proyecto es una capa de material termoplástico de color rojo que cubre determinados segmentos del asfalto formando grandes bloques. No se trata de una cuestión estética. Diversos estudios sobre seguridad vial indican que el rojo transmite una sensación inmediata de peligro, lo que anima a muchos conductores a reducir la velocidad de forma casi automática.
Pero el sistema va más allá del impacto visual. La superficie aplicada sobre la carretera genera una ligera elevación respecto al resto del firme. Cuando los vehículos circulan sobre ella producen una pequeña vibración y un cambio en el sonido de la rodadura, una advertencia física que recuerda al conductor que está entrando en una zona donde es habitual la presencia de animales.
La estrategia no se limita al color del pavimento. El proyecto incorpora también la construcción de 25 pasos subterráneos para la fauna en los puntos donde se ha detectado una mayor actividad de animales. Estos corredores incluyen sistemas de drenaje y vegetación que facilitan que los ejemplares crucen la carretera por debajo en lugar de hacerlo sobre el asfalto.
Las infraestructuras para fauna no son una novedad a nivel internacional. Países como Francia cuentan desde hace años con miles de pasos elevados y subterráneos destinados a conectar hábitats fragmentados por las carreteras. Sin embargo, la utilización de una calzada roja como elemento de alerta para los conductores supone una iniciativa prácticamente inédita.
Las autoridades indias esperan que la combinación de ambas medidas reduzca significativamente tanto la mortalidad de la fauna como el número de accidentes de tráfico. Si los resultados confirman su eficacia, esta solución podría extenderse a otras regiones con una elevada presencia de animales salvajes e incluso servir de modelo para otros países que afrontan el mismo problema.