RTVE ha tardado apenas 48 horas en aceptar lo evidente: La Garita no funcionaba. El programa presentado por Álex Clavero y J.J. Vaquero, ideado como sustituto veraniego de La Revuelta, llegó con más ruido que entusiasmo y se marchó con más memes que aplausos. Estrenado el lunes y cancelado el martes, su caída fue tan fulminante como inevitable. Pese a un estreno aceptable en cifras —un 9,6% de cuota de pantalla y casi un millón de espectadores—, el segundo episodio bajó a un 7,6%, y la reacción del público fue tan dura y unánime que RTVE optó por apagar la garita y no mirar atrás.
RTVE fulmina La Garita tras una avalancha de críticas: "Es deleznable"
Las críticas no dejaron lugar a dudas: desde "deleznable" hasta "cutre" o "imposible empezar peor un programa". Redes sociales, foros y titulares coincidieron en que La Garita parecía un experimento mal cocinado, con dos humoristas forzando bromas sobre un valioso archivo de RTVE que merecía un tratamiento más cuidado.
El formato, que pretendía mezclar humor y nostalgia, acabó convirtiéndose en el blanco perfecto para los espectadores que veían, con incredulidad, cómo retrasaba el inicio de El Grand Prix hasta las 22:55. Un sacrilegio televisivo en verano, con miles de familias esperando su ración de vaquillas y caídas en la piscina.
La cadena pública ha reaccionado rápido —más rápido que de costumbre— y ha decidido dar marcha atrás. A partir de esta semana, Viaje al centro de la tele ocupará ese espacio de martes a jueves, y lo hará sin hacer esperar a nadie. Se adelanta el prime time, se recupera parte del prestigio perdido, y se apaga el fuego con lo que nunca debió abandonarse: un archivo tratado con respeto.
A veces la televisión se equivoca. Pero esta vez, al menos, ha corregido a tiempo. La Garita ya es historia, una anécdota veraniega de esas que se comentan como aviso: no basta con tener vídeos antiguos y dos cómicos con soltura. Hay que saber qué hacer con ellos. RTVE lo ha aprendido por las malas.