Boiro, en A Coruña, es uno de los grandes nombres de la industria conservera gallega. En este municipio nació Jealsa, una empresa familiar fundada en 1958 por Jesús Alonso Fernández y convertida con el paso de las décadas en uno de los principales grupos españoles de conservas de pescado y marisco.
La compañía está detrás de una parte importante de las conservas que llegan a los supermercados, también bajo marca blanca. En el caso de Mercadona, Jealsa aparece vinculada a productos como atún, mejillones, sardinas, calamares y berberechos, una gama que conecta directamente con la tradición conservera de las rías gallegas.
El pueblo gallego detrás de las conservas de Mercadona
El berberecho es un producto pequeño, pero con mucha carga simbólica. No es solo una lata de aperitivo: depende de la selección del marisco, del calibre, del líquido de gobierno, del tratamiento térmico y de una cadena industrial capaz de mantener sabor, textura y seguridad alimentaria durante meses.
La fuerza de Jealsa está precisamente en haber convertido esa tradición en una estructura empresarial de gran tamaño. La compañía se presenta como una firma familiar que empezó en la fabricación y comercialización de conservas de pescado y marisco, y hoy opera como uno de los grandes actores internacionales del sector.
Berberechos, marisco y marca blanca
Ese salto explica por qué Boiro no puede entenderse solo como un municipio costero. Es también un enclave industrial donde el mar se transforma en producto de gran consumo. Las conservas de marca blanca permiten que alimentos tradicionalmente asociados a Galicia entren en millones de hogares con precios más ajustados.