Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard y experto en psicología positiva, asegura que existe toda una generación afectada por los "finales felices" de Hollywood. El profesional sostiene que existe un notable número de personas, generalmente nacidos entre los 80 y 90, que están envenenados por lo que él llama la "falacia de la llegada", que describe el sentimiento de vacío o decepción que surge justo después de lograr un gran éxito.
Confirmado por la psicología: los finales felices arruinan a la generación de los 80 y 90 por culpa de la falacia de la llegada
La teoría gira alrededor de la creencia que el éxito futuro resolverá todos nuestros problemas actuales, provocando con ello que, una vez se consigue dicho objetivo, en realidad se genere cierta decepción el usuario que experimenta esta falacia de la llegada, puesto que las recompensas no siempre solucionan las controversias. Hollywood, por el contrario, ha hecho creer al mundo que así es con sus tradicionales finales felices, donde todo se acaba arreglando al cumplir o alcanzar un sueño.
La falacia de la llegada es la falsa creencia de que alcanzar una meta específica -una mejora salarial- comprar una casa o casarse- proporcionará una felicidad duradera, y la realidad es que al centrar toda la alegría en el final descuidamos el bienestar durante el proceso. El cerebro se adapta rápido a los logros, y el "subidón" del triunfo desaparece de un plumazo. Hasta los medallistas olímpicos suelen experimentar episodios de depresión tras alcanzar el oro, al darse cuenta de que su vida no ha cambiado radicalmente.
Para combatirla, los expertos en el sitio de salud mental Verywell Mind sugieren centrarse en el crecimiento personal y aprender a disfrutar del proceso cotidiano en lugar de solo el resultado final.Pero no es fácil, porque solemos buscar objetivos y metas que nos motiven pensando que encontraremos algo mejor una vez lo hayamos conseguido.