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Científicos chinos confirman la resurrección de la vida tras la primera gran extinción en la Tierra hace 513 millones de años

Ofrece una herramienta para entender cómo se reorganizan las comunidades tras una extinción masiva.

En el sur de China ha aparecido una cápsula del tiempo que cambia la forma en que se cuenta la resaca de una de las primeras grandes crisis biológicas del planeta. Un yacimiento fósil recién descrito —la biota de Huayuan, en la provincia de Hunan— ha preservado con una nitidez rarísima un ecosistema marino que se estaba recomponiendo justo después del "Sinsk Event", una extinción masiva del Cámbrico temprano (hace algo más de 500 millones de años).

Lo extraordinario no es solo la abundancia: el equipo que lidera Maoyan Zhu (Academia China de Ciencias) habla de más de 50.000 ejemplares recuperados de una sola cantera y 8.681 fósiles ya catalogados formalmente, que se reparten en 153 especies animales de 16 grandes grupos (a nivel de "filo"), con un 59% de especies nuevas para la ciencia.

Un Burgess Shale en el "día después"

La clave es el tipo de conservación. Huayuan pertenece a ese club muy pequeño de yacimientos "Burgess Shale-type", donde no sobreviven solo conchas y piezas duras: también quedan impresas partes blandas y estructuras internas. En el material se describen tejidos y sistemas anatómicos —digestivo, respiratorio y nervioso— que rara vez llegan al registro fósil con este nivel de fidelidad.

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Esa preservación permite algo más ambicioso que sumar criaturas raras a un catálogo: reconstruir redes tróficas y "estilos de vida" en pleno rebote evolutivo. El comunicado de la CAS destaca la presencia de depredadores activos y tunicados pelágicos, organismos que hoy son relevantes en el ciclo del carbono oceánico; la lectura es potente porque sugiere que, tras el golpe, ya funcionaban engranajes ecológicos sorprendentemente "modernos" en aguas más profundas.

Qué se perdió y qué vuelve a verse

El contexto importa: el Sinsk Event, ocurrido alrededor de 513 millones de años, cortó en seco parte del impulso de la "explosión cámbrica". Lo que faltaba era una ventana "de primera categoría" después de esa frontera, porque muchos registros conservaban sobre todo esqueletos y dejaban fuera gran parte de la biodiversidad real. Huayuan llena ese hueco con una foto de alta resolución del día después.

Y hay otro giro: los análisis comparativos del equipo apuntan a que los ambientes de plataforma externa (outer shelf) pudieron actuar como refugios —lugares de supervivencia, migración e innovación— mientras los ecosistemas someros se reordenaban. Es decir: no toda la recuperación habría sido "uniforme"; ciertos escenarios profundos habrían servido de salvavidas biogeográfico.