Christopher Nolan va con todo. El director, fiel a su estilo y su valor como realizador, ha optado con La Odisea por una producción colosal y gigantesca que siga los patrones menos habituales del Hollywood actual. Alejado de pantallas verdes, el director ha invertido buena parte de sus 250 millones de dólares de presupuesto en rodar sobre el terreno, llevando al equipo a países como Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos para dotar a la película de una escala y una autenticidad difíciles de replicar en un estudio.
Lejos de ver esta decisión únicamente como un triunfo para el cine más ambicioso, Matt Damon la interpreta también como el posible final de una era. En una entrevista concedida a GQ, el actor confesó que el rodaje le despertó una profunda melancolía. "Tuve una sensación nostálgica mientras la hacía, porque se parecía a las películas cuando empecé a trabajar. Y sé que eso se está yendo. Sabía que esta era la última oportunidad que iba a tener de hacer algo así... No creo que la gente vaya a tener los recursos para rodar películas de esta manera durante mucho tiempo más". Christopher Nolan, sin embargo, no comparte esa visión tan pesimista.
Christopher Nolan, director, comentó: "Nadie había hecho una película como ‘La Odisea’ antes, una que recorre el mundo…"
En declaraciones a The Telegraph, el cineasta respondió a las palabras de Damon defendiendo que el cine sigue evolucionando y que no hay motivos para pensar que este tipo de producciones estén condenadas a desaparecer. "Creo que sé a qué se refería, porque parece que hace mucho tiempo que nadie hacía una película como esta, de esta manera, en la que se recorre el mundo, se reúne un reparto de miles de personas y cosas por el estilo, pero hay un aspecto derrotista en verlo de esa manera con el que no estoy de acuerdo", indica Nolan.
"Creo que el cine es vital y esencial, y sigue transformándose: contamos con todas estas nuevas y magníficas voces jóvenes en el cine, que hacen suyo este medio y lo hacen avanzar". Durante esa misma conversación, el director aprovechó para poner como ejemplo un fenómeno completamente distinto como el de Backrooms. Para Nolan, el éxito de este proyecto demuestra que las nuevas generaciones siguen interesadas por propuestas complejas y alejadas del entretenimiento más convencional.
"Nunca me he creído los argumentos de que la capacidad de atención del público joven está demasiado agotada como para disfrutar de una epopeya griega de tres horas. Esas películas son tan misteriosas y reflexivas. Quiero decir, algunas partes de 'Backrooms' son como lo más enigmático de David Lynch. Y, sin embargo, a los jóvenes les encantan", sentencia.
Ahora solo queda comprobar si esa confianza se traduce también en las salas de cine. El estreno de La Odisea permitirá medir si el público responde a la enorme apuesta visual y narrativa de Nolan o si, por el contrario, el director no logra repetir el extraordinario impacto comercial de Oppenheimer. En cualquier caso, y el apoyo de la crítica a un lado, pocas producciones recientes han generado tanta expectación y conversación antes de su llegada a los cines.