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Anya Taylor-Joy (30), actriz: 'No somos de método porque las mujeres tenemos cosas de las que ocuparnos'

La actriz de 'Lucky' en Apple TV cuestiona los extremos del método de interpretación y señala las razones por las que, en su opinión, las actrices de Hollywood suelen evitar llevar esta técnica.

Anya Taylor-Joy, mientras promociona su nueva película Lucky, ha expresado sus reservas sobre el método de interpretación, destacando una diferencia notable en cómo hombres y mujeres lo abordan en Hollywood.

Anya Taylor-Joy, actriz, afirma que las mujeres no suelen utilizar el método de actuación porque tienen otras responsabilidades que atender

En una entrevista con Complex, Taylor-Joy reflexionó sobre la tendencia de algunos actores a permanecer en el personaje incluso fuera del set. Ella cree que las mujeres, debido a sus responsabilidades adicionales, encuentran más difícil comprometerse por completo con este enfoque. "Las mujeres no hacemos método porque tenemos otras cosas de las que ocuparnos", explicó. "No podemos volvernos completamente locas", indica.

Taylor-Joy describe la interpretación como una experiencia psicológicamente intensa, a la que se refiere como "una especie de psicosis controlada". La preparación para un papel puede implicar pasar todo el día pensando, hablando y comportándose como alguien que no eres tú, lo que puede difuminar las fronteras entre el actor y el personaje.

"Estás fingiendo ser otra persona, teniendo sus pensamientos durante 16 horas al día, moviéndote como ella, viviendo en su casa y llevando su ropa", explicó. Esta inmersión profunda puede hacer que sea difícil para los actores volver a su propio yo.

Taylor-Joy reconoce que sus compañeros a veces tienen que intervenir para ayudarla a regresar a la realidad. Entre risas, compartió que saben identificar cuándo la situación se vuelve demasiado intensa y pueden llamarla por el nombre del personaje para recordarle que es hora de salir de esa burbuja.

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Taylor-Joy compartió una anécdota sobre cómo, si se excede en su papel, sus compañeros la llaman por el nombre del personaje para recordarle que vuelva a la realidad. Sin embargo, establece un límite claro: no cree en mantener una actitud propia del personaje si afecta negativamente al ambiente de trabajo o a las personas involucradas en la producción. Recuerda que una película o serie es un esfuerzo colectivo, no una actuación individual.

Taylor-Joy enfatiza la importancia de tratar bien a los demás y apoyarles en su trabajo, reconociendo que se trabaja con cientos de personas en un rodaje. Critica duramente el uso del método como excusa para comportarse de forma desagradable con compañeros o miembros del equipo, argumentando que centrarse demasiado en actuar como un imbécil arruina la experiencia para todos.

Las recientes declaraciones han reavivado el debate en la industria cinematográfica hollywoodense acerca de los límites razonables que un actor debe alcanzar para lograr una interpretación memorable. El método, caracterizado por una conexión emocional y psicológica profunda con el personaje, ha impulsado a ciertos actores a modificar sustancialmente sus métodos de trabajo.

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Daniel Day-Lewis constituye un ejemplo paradigmático, reconocido por su meticulosa preparación y por su prolongada inmersión en los personajes que interpreta. Christian Bale también ha sido objeto de atención mediática debido a las transformaciones físicas y psicológicas que ha experimentado para determinados papeles.

Otros casos han generado todavía más debate. Jared Leto se hizo famoso por mantener determinadas actitudes de sus personajes durante algunos rodajes, mientras que Jim Carrey protagonizó una de las historias más llamativas relacionadas con esta forma de trabajar durante la producción de Man on the Moon, donde llevó su interpretación de Andy Kaufman mucho más allá de las escenas. Taylor-Joy, sin embargo, parece defender una postura bastante más pragmática.