X
  1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. 10 segundos de un beso bastan para pasar 80 millones de bacterias a nuestro cuerpo y redefinir nuestra manera de amar

10 segundos de un beso bastan para pasar 80 millones de bacterias a nuestro cuerpo y redefinir nuestra manera de amar

El beso, un gesto cotidiano, podría activar procesos biológicos inesperados que conectan microbiota, hormonas y nuestra conducta social.

Un beso, a menudo visto como un gesto romántico, una señal de confianza o una simple expresión de deseo, encierra un universo biológico mucho más complejo de lo que imaginamos. La boca, lejos de ser un espacio neutro, alberga una de las comunidades microbianas más diversas del cuerpo humano y participa activamente en procesos inmunológicos, hormonales y neurológicos. Cada roce íntimo implica un intercambio que trasciende lo que nuestros sentidos perciben.

Un simple beso de 10 segundos transfiere 80 millones de bacterias y modifica tu química romántica

Un reciente artículo en Evolution and Human Behavior propone una hipótesis intrigante: el beso íntimo podría formar parte de un circuito biológico que conecta microbiota, cerebro y conducta social. La idea es explorar si el intercambio constante de saliva entre parejas no solo altera la composición microbiana de la boca, sino que también podría influir en la vinculación afectiva y en la regulación del estrés. Esta propuesta teórica sintetiza estudios previos y plantea un diseño experimental para ponerla a prueba.

La boca es un ecosistema dinámico, hogar de cientos de especies bacterianas, hongos, virus y arqueas, distribuidas en microhábitats específicos como lengua, dientes y saliva. La microbiota oral cumple funciones esenciales, desde la digestión inicial hasta la defensa frente a patógenos y el equilibrio inmunitario.

PUBLICIDAD

En condiciones saludables, este ecosistema se mantiene estable gracias a enzimas, péptidos antimicrobianos y la respuesta inmunitaria. Sin embargo, factores como la dieta, el tabaco, los antibióticos o ciertas enfermedades pueden desestabilizarlo, provocando inflamaciones como gingivitis o periodontitis.

Cuando dos bocas se encuentran, el intercambio microbiano es significativo

Cuando dos bocas se encuentran, el intercambio microbiano es significativo. Un beso profundo, lengua con lengua, mezcla saliva e inocula microbios de un individuo a otro. Estudios recientes indican que la similitud microbiana entre parejas no surge tras un beso aislado, sino tras intercambios repetidos: es el hábito, más que el momento, lo que moldea este paisaje invisible.

La hipótesis central es un bucle de retroalimentación: el beso modifica la microbiota, los cambios microbianos influyen en hormonas y procesos inflamatorios, y esto refuerza la disposición al contacto íntimo. El gesto romántico se convierte así en un diálogo biológico, donde microbiota y vínculo afectivo se refuerzan mutuamente, trascendiendo lo psicológico para convertirse en un mecanismo evolutivo potencialmente milenario.