En una carrera tan extensa como la de Woody Harrelson resulta difícil pensar que uno de sus mayores arrepentimientos no tenga que ver con un fracaso en taquilla o un papel rechazado, sino con una decisión tomada cuando apenas daba sus primeros pasos como actor. Mucho antes de convertirse en una estrella gracias a True Detective, Los juegos del hambre o títulos como Asesinos natos y No es país para viejos, el intérprete protagonizó un episodio que todavía hoy considera una mancha en su trayectoria.
A mediados de los años ochenta, Harrelson empezaba a hacerse un nombre en la industria. Su debut cinematográfico llegó con Gatos salvajes (1986), mientras que su popularidad crecía gracias a la exitosa comedia televisiva Cheers, donde interpretó a Woody Boyd. Sin embargo, lejos de conformarse con la televisión, el actor también buscaba consolidarse sobre los escenarios.
Woody Harrelson todavía se arrepiente de haber abandonado a John Cassavetes
Ese camino lo llevó en 1987 a formar parte de A Woman of Mystery, una obra representada en Los Ángeles en la que compartía reparto con el legendario cineasta y dramaturgo John Cassavetes, una de las figuras más influyentes del cine independiente estadounidense. Todo cambió cuando apareció una oportunidad que parecía imposible de rechazar: una prueba para una película que se celebraba en Roma.
"Dejé la obra y volé hasta allí", recordó Woody Harrelson. "No conseguí el papel. Podría haber vuelto, y él me habría dejado volver a la obra. No lo hice. Me arrepiento de haberlo dejado", se lamenta.
Con el paso de los años, el actor ha reconocido que aquella decisión fue mucho más que una oportunidad perdida. Para él supuso romper un compromiso con un creador al que terminó admirando profundamente y una lección que marcaría su manera de entender la profesión. Harrelson ha llegado a definir aquel episodio como "una de las peores decisiones de [su] vida", una elección que continúa pesando tanto en el plano profesional como en el personal décadas después de que ocurriera.
El intérprete, que más tarde alcanzaría el reconocimiento internacional con papeles memorables en cine y televisión, admitió que "debería haber apoyado a ese tipo" y que abandonar a John Cassavetes fue "una verdadera falta de integridad por [su] parte". Con la perspectiva que dan los años, también confesó que terminó comprendiendo la enorme relevancia del director: se dio "cuenta de lo increíble que era", aunque no "entendía en ese momento, ni la magnitud de su obra ni su influencia en el cine independiente".
Aunque su carrera acabaría convirtiéndolo en uno de los actores más respetados de Hollywood, Harrelson sigue considerando aquel episodio como un recordatorio de que, en ocasiones, las decisiones más importantes no son las que conducen a un gran papel, sino las que ponen a prueba el compromiso y la lealtad hacia quienes confían en uno desde el principio.