Scarlett Johansson llevaba apenas unos años en Hollywood cuando Lost in Translation terminó de convertirla en uno de los rostros jóvenes más reconocibles de la industria. Aquello fue el principio de una carrera que acabaría llevándola a protagonizar grandes superproducciones y a convertirse en una de las actrices más importantes de su generación.
Pero el camino hasta llegar ahí no siempre fue sencillo. Durante sus primeros años frente a las cámaras, la actriz tuvo que enfrentarse a un Hollywood que la reducía con demasiada frecuencia a su físico. Johansson ha echado la vista atrás durante una entrevista en CBS Sunday Morning para recordar cómo era trabajar en la industria siendo una mujer joven a comienzos de los años 2000. Según explica, en aquella época resultaba mucho más habitual que las actrices fueran juzgadas públicamente por su apariencia y que esa percepción condicionara incluso los papeles que recibían.
Scarlett Johansson, de 41 años, reflexiona sobre los años 2000, describiéndolos como una época particularmente difícil para las mujeres, quienes enfrentaban duras críticas por su apariencia
"Creo que crecer en la industria y luego ser mujer, una veinteañera a principios de la década de 2000, bajo los focos en general, fue una época muy dura. A las mujeres se las criticaba duramente por su apariencia", reconoce la intérprete. La actriz considera que el contexto social y profesional era muy diferente al actual. "Eran otros tiempos", afirma Johansson, que recuerda una etapa en la que ese tipo de comentarios y juicios sobre el físico femenino estaban mucho más normalizados. Para una actriz que todavía estaba construyendo su carrera, aquello podía convertirse en una etiqueta difícil de eliminar.
De hecho, Johansson explica que las oportunidades para las mujeres jóvenes en Hollywood eran considerablemente más reducidas y que los estudios tendían a recurrir una y otra vez a determinados estereotipos. "Te encasillaban y te ofrecían siempre los mismos papeles. Era como la otra mujer, la amante, la bomba sexy. Ese era el arquetipo predominante cuando yo tenía esa edad", indica.
La actriz también establece una comparación con el panorama actual, en el que considera que existen personajes femeninos con mayor recorrido y más posibilidades de escapar de los clichés que dominaron buena parte del cine comercial durante aquella época. "Muchos de los papeles que me ofrecían giraban en torno al atractivo físico", explica.
"Fue duro. Se le daba mucha importancia a la apariencia de las mujeres. Las oportunidades laborales que se ofrecían en aquel entonces a las mujeres de mi edad eran mucho más limitadas que ahora", añade Johansson.
Su propia trayectoria sirve como ejemplo de esa evolución. Con el paso de los años, la intérprete ha conseguido desprenderse de buena parte de aquellas etiquetas y ampliar considerablemente su registro, tanto delante como detrás de las cámaras. Su carrera ha entrado incluso en una nueva etapa gracias a su debut como directora con Eleanor the Great, demostrando que su ambición dentro de Hollywood va mucho más allá de la interpretación.
A sus 41 años, Johansson continúa además vinculada a algunas de las grandes franquicias del cine. La actriz se encuentra actualmente trabajando en una nueva entrega de El Exorcista, dirigida por Mike Flanagan, sumando así otro proyecto de enorme relevancia a una filmografía que lleva décadas creciendo y transformándose.