X
  1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. Ni carnaval ni cosplay: Therian, el extraño fenómeno viral que arrasa entre la generación Z que se identifica como animales

Ni carnaval ni cosplay: Therian, el extraño fenómeno viral que arrasa entre la generación Z que se identifica como animales

No son disfraces ni son furries, esta nueva moda no tiene nada de nuevo, pero este 2026 se está haciendo más masiva que nunca.

En TikTok, Instagram y compañía está corriendo una estética que, a primera vista, parece "solo" cosplay, pero no siempre: máscaras de zorro, lobo o gato, guantes con garras, nombres nuevos y vídeos andando a cuatro patas ("quadrobics"). Pero quienes se identifican como therians suelen pedir que no se lea como un disfraz de temporada: hablan de una vivencia identitaria (a veces descrita como mental y/o espiritual) en la que parte de su "yo" se siente vinculado a un animal concreto, y lo expresan con gestos, rutinas y comunidad digital.

En las últimas semanas el fenómeno se ha vuelto especialmente visible en el Cono Sur, con Argentina (y también Uruguay) como uno de los focos mediáticos: ahí se han multiplicado los clips virales y las quedadas en parques que luego saltan a TikTok, Instagram o X y alimentan el efecto "bola de nieve" global.

La gracia —y el malentendido— es que la conversación mezcla tres capas distintas en la conversación. Una es performance en redes: coreografías, quedadas y contenido "trending", donde los algoritmos premian lo visual y lo raro. Otra es subcultura: la "therianthropy" moderna se documenta desde foros y grupos online de finales del siglo XX y principios del XXI, con lenguaje propio y categorías internas. Y la tercera es clínica, que no conviene confundir con lo anterior: existe literatura psiquiátrica sobre clinical lycanthropy (delirios de transformarse en animal), pero es un fenómeno raro y se estudia como cuadro psicopatológico, no como fandom ni como identidad performativa.

PUBLICIDAD

Entre tendencia, subcultura y clínica

Lo interesante, si lo miras con lupa de cultura pop, es cómo la etiqueta therian se ha convertido en paraguas para gente muy distinta: desde adolescentes que encuentran un "personaje" para ensayar quiénes son, hasta adultos que llevan años articulando su identidad "other-than-human" en espacios comunitarios online. La investigación cualitativa sobre identidades other-than-human suele insistir en esa idea: más que una única explicación, hay relatos personales que se sostienen en experiencias subjetivas (pertenencia, alivio, sentido, límites) y en dinámicas de grupo (normas, validación, jerga).

También ayuda a entender por qué ahora "explota" en redes. El formato vídeo favorece lo corporal —andar, saltar, correr— y el contenido de quadrobics es perfecto para el scroll rápido; de hecho, medios generalistas lo han tratado como tendencia independiente del propio marco therian. A eso súmale el calendario (carnavales, eventos escolares, quedadas), la facilidad de fabricar máscara y "patas" con materiales baratos, y la lógica de comunidad: cuando aparece una etiqueta compartida, el salto de "yo lo hago en mi cuarto" a "somos muchos" ocurre rápido.

Por qué el vídeo lo dispara

La comparación con los furries vuelve siempre porque, visualmente, se pisan: animal + accesorios + performance. Pero suelen partir de lugares distintos. En el furry fandom el centro es el hobby y la creatividad alrededor de personajes antropomorfos; en el discurso therian, el centro suele ser la identificación y el significado personal (aunque, en la práctica, haya zonas grises y gente que participe en ambas escenas). Esa fricción —"¿es juego o es identidad?"— alimenta la viralidad, porque convierte cada vídeo en debate instantáneo.