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Los meteorólogos de EEUU lo confirman: 'El Niño' extremo puede ser un 'evento muy fuerte' a finales de 2026 y comienzos de 2027

Los meteorólogos de EEUU alertan de un posible ‘El Niño’ extremo: podría dejar un “evento muy fuerte” entre finales de 2026 y comienzos de 2027

La vigilancia sobre el estado del Pacífico ecuatorial ha aumentado después de que los principales organismos meteorológicos detectaran un rápido incremento de la temperatura de sus aguas. La NOAA, la agencia estadounidense encargada de la observación oceánica y atmosférica, y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) siguen de cerca la evolución de un posible episodio de El Niño que podría adquirir una intensidad considerable.

De acuerdo con las previsiones de la NOAA, existe un 97 % de posibilidades de que El Niño continúe durante los primeros meses de 2027, con el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2026 como una de las ventanas clave para su evolución. Los pronósticos apuntan además a una elevada probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad catalogada como "muy fuerte", lo que implicaría que la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial se situaría al menos dos grados por encima de su promedio habitual.

Los meteorólogos de Estados Unidos están centrando su atención en el fenómeno de El Niño, prediciendo un episodio "muy fuerte" entre 2026 y 2027

Para entender por qué este fenómeno tiene tanta importancia hay que mirar al funcionamiento habitual del Pacífico. En condiciones normales, los vientos alisios desplazan las aguas cálidas hacia el oeste, en dirección a Australia y el sudeste asiático. Mientras tanto, frente a las costas de países como Perú y Ecuador ascienden desde las profundidades aguas más frías.

Durante un episodio de El Niño, esta dinámica cambia. Los vientos pierden intensidad o modifican su comportamiento y una mayor cantidad de agua caliente permanece o se desplaza hacia las zonas central y oriental del Pacífico. El cambio no queda limitado al océano: altera la circulación atmosférica y puede modificar las temperaturas y las precipitaciones en regiones situadas a miles de kilómetros.

La OMM señala que los episodios de El Niño pueden contribuir a elevar la temperatura media de la superficie terrestre a escala mundial, aunque sus efectos concretos dependen de la intensidad del episodio y de la región.

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Que un episodio sea considerado "muy fuerte" tampoco significa necesariamente que vaya a provocar los mayores desastres posibles. La categoría se establece a partir de un criterio estrictamente climático: la temperatura superficial del mar debe superar en al menos 2 ºC la media histórica durante un periodo mínimo de tres meses consecutivos.

El desplazamiento de las aguas cálidas modifica a su vez los patrones atmosféricos. Algunas regiones pueden recibir precipitaciones mucho más abundantes de lo habitual, mientras que otras afrontan un riesgo mayor de sequía. Por ejemplo, la costa occidental de Sudamérica suele registrar más lluvias durante El Niño, mientras que Australia e Indonesia pueden experimentar condiciones más secas.

Estos episodios aparecen de forma irregular, aproximadamente cada dos a siete años, y se alternan con La Niña, su fase climática opuesta, que generalmente está asociada a un enfriamiento de las temperaturas superficiales del Pacífico.

Un fenómeno capaz de alterar el clima en todo el planeta y al que temen los científicos

Además, el contexto actual de calentamiento global añade otro elemento a tener en cuenta. Un océano que ya presenta temperaturas más elevadas puede hacer que los efectos asociados a determinados episodios de El Niño sean todavía más relevantes, aumentando el riesgo de lluvias extremas en algunas zonas y sequías más severas en otras.

Eso sí, los expertos llaman a la prudencia. La NOAA advierte de que un episodio de esta magnitud incrementaría las probabilidades de sufrir impactos asociados a El Niño, pero no garantiza que estos efectos vayan a producirse en todos los lugares. La evolución del fenómeno durante los próximos meses será, por tanto, determinante para conocer hasta dónde llegará su intensidad y cuáles serán sus consecuencias.