Europa ha decidido responder a
Los países del Espacio Económico Europeo y Suiza han comprometido casi 200.000 millones de euros en inversiones destinadas al ecosistema del vehículo eléctrico, según datos de New Automotive recogidos por Reuters y MarketScreener. La cifra incluye proyectos de baterías, plantas de ensamblaje, componentes, software e infraestructuras asociadas al nuevo automóvil.
Europa acelera para no depender de China
La razón de fondo es la dependencia. En 2025, China produjo alrededor del 80% de las baterías empleadas para vehículos eléctricos, según Híbridos y Eléctricos. Esa posición le permite condicionar precios, plazos y disponibilidad de piezas críticas, justo cuando los fabricantes europeos intentan acelerar la electrificación sin perder empleo ni capacidad tecnológica.
Europa no parte de cero. Tras años de inversiones, uno de cada tres coches eléctricos fabricados en el continente ya montaba una batería de producción local, según los datos citados por Híbridos y Eléctricos. El avance es importante, pero todavía insuficiente para competir con la escala china, donde el apoyo público, la integración industrial y el mercado interno han creado campeones globales.
La batería se convierte en pieza estratégica
El cambio de estrategia consiste en dejar de ver el coche eléctrico como un producto más del mercado y empezar a tratarlo como infraestructura económica. Bruselas sabe que, si pierde la batería, pierde buena parte del valor añadido del automóvil. Y si pierde el automóvil, compromete una de las industrias más importantes de Alemania, Francia, España, Italia y buena parte de Europa central.