La Nochevieja se despide con calma aparente —nieblas, frío y poca lluvia—, pero la atención ya está puesta en el cambio de patrón que asoma con el arranque de 2026. La protagonista se llama Francis, una borrasca atlántica de "alto impacto" que, si se cumple el guion más probable, abrirá la puerta a un episodio de precipitaciones más generalizadas… y a una pregunta que se repite estos días en voz alta: ¿puede repetirse algo parecido a Filomena justo antes de Reyes?
La secuencia que manejan varios pronósticos es bastante nítida en lo básico: el 1 de enero la inestabilidad empezaría a notarse en Canarias, y el 2 el frente llegaría al oeste peninsular, con lluvias que después tenderían a extenderse durante el fin de semana a más zonas del país. En ese "avance" de frentes, el cóctel típico incluye también viento, mala mar y un descenso térmico en áreas expuestas, aunque la intensidad exacta y el reparto de lluvia siguen dependiendo de por dónde termine pasando el centro de la baja.
El choque de masas y la comparación con Filomena
Lo que dispara las comparaciones con Filomena no es solo la llegada de una borrasca, sino el posible encuentro entre masas de aire: humedad atlántica empujada desde latitudes más templadas y, a la vez, una entrada de aire frío por el norte. Ese "choque" es el que, si se coloca en el sitio y en el momento adecuados, convierte una situación de lluvia en una de nieve notable en el interior. El matiz importante: la atmósfera no funciona con titulares; pequeños cambios en trayectoria o temperatura pueden mover la nieve decenas o cientos de kilómetros… o hacer que directamente no cuaje.
Aquí es donde entra la palabra que los meteorólogos repiten como un mantra cuando miran más allá de unos pocos días: incertidumbre. En predicciones a una semana vista, un escenario puede parecer sólido por la mañana y matizarse por la tarde al entrar nuevas salidas de modelos. De hecho, en los análisis recientes se insiste en que aún es pronto para clavar el alcance real de la nevada y que el margen de error sigue siendo alto, especialmente si el sistema termina "recolocándose" hacia el Mediterráneo o si el aire frío llega antes/después de lo previsto.
Potencial de nieve y planificación para Reyes
Aun así, sí hay una idea que se repite en distintos enfoques: el tramo más delicado podría llegar cuando el temporal avance y empiece a mezclarse con aire más frío, abriendo la puerta a nevadas más relevantes en zonas del interior y de montaña, con el foco cambiando según la evolución del centro de bajas presiones. Dicho de otra forma: hoy es más razonable hablar de "potencial" que de "certeza". Y, si alguien viaja por Reyes, la mejor estrategia no es adivinar el mapa final, sino ir siguiendo las actualizaciones oficiales día a día.
Con esto sobre la mesa, lo prudente para estos días es preparar el plan A (lluvia y viento en buena parte del país, con bajada de temperaturas) y tener un plan B si el episodio vira a nieve en áreas concretas: carretera, horarios y avisos.