Llevar la Tierra Media de J.R.R. Tolkien de nuevo a la televisión después del impacto de las películas de Peter Jackson no era una tarea sencilla. El universo creado por el escritor británico se había convertido en uno de los grandes referentes de la fantasía moderna y, tras el éxito de El Señor de los Anillos y El Hobbit, cualquier nueva aproximación estaba inevitablemente destinada a ser comparada con aquellas producciones. Amazon decidió asumir el riesgo y apostar por una historia situada miles de años antes de las aventuras de Frodo, Bilbo y compañía.
Así nació El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, una superproducción desarrollada por Patrick McKay y John D. Payne que llegó a Prime Video en 2022 con la intención de mostrar una etapa de la historia de Arda que apenas había sido explorada en pantalla: la Segunda Edad de la Tierra Media. Y aquí existe una diferencia fundamental que conviene recordar. La serie no es una adaptación directa de El Señor de los Anillos ni de El Hobbit, sino que construye su relato a partir de los apéndices de la primera obra y del material de Tolkien al que Amazon tenía acceso.
Prime Video presenta ‘Los anillos de poder’, una de las producciones de fantasía más ambiciosas de la televisión, con un presupuesto que supera al de ‘Juego de Tronos’
La elección de este periodo permite recuperar algunos de los acontecimientos fundamentales de la mitología de Tolkien como el regreso de Sauron, el ascenso de Númenor, la evolución de los reinos élficos, la grandeza de Khazad-dûm y, por supuesto, la creación de los Anillos de Poder. Todo ello ocurre mucho antes de que el Anillo Único llegue a manos de Bilbo Bolsón y, posteriormente, de Frodo.
El proyecto también nació con unas dimensiones económicas extraordinarias. Amazon desembolsó alrededor de 250 millones de dólares por los derechos relacionados con la obra de Tolkien y la primera temporada manejó una inversión situada, según las cifras recogidas en el material de partida, entre 465 y 715 millones de dólares. La segunda temporada volvió a elevar la factura, acercándose a los 1000 millones de dólares en conjunto. En términos de escala, la producción se situó así por encima de lo que había costado levantar Juego de Tronos, un auténtico mastodonte de la televisión y la producción más cara de la historia del medio, aunque las comparaciones dependen de qué partidas presupuestarias se contabilicen.
En pantalla, la serie reúne a Morfydd Clark, Robert Aramayo, Markella Kavenagh, Ismael Cruz Córdova, Charlie Vickers y Daniel Weyman, entre otros intérpretes, que dan vida a personajes como Galadriel, Elrond, Sauron o el mismísimo Gandalf, en lo que es una serie coral con un buen número de tramas e historias que van confluyendo alrededor del ascenso del poder. Su propuesta visual intenta recuperar la sensación de inmensidad de la Tierra Media, con grandes escenarios, vestuario, efectos digitales y recreaciones de lugares como Númenor, Lindon o Khazad-dûm.
A pesar de su gran éxito como producto cultural, Los anillos de poder ha generado debate entre los seguidores de Tolkien debido a las licencias narrativas y los cambios introducidos respecto al material literario, un aspecto realmente controvertido. En el ámbito de la televisión fantástica, resulta difícil separar la serie de la enorme apuesta económica y artística que representa, un aspecto que la hace única con respecto a otras alternativas de entretenimiento.
La tercera temporada, que se estrenará en noviembre, ampliaría lo contado en las dos temporadas y 16 episodios publicados en Prime Video. Los nuevos capítulos profundizarán en acontecimientos clave de la Segunda Edad, como la caída de Númenor, el alzamiento de Rivendel y el avance del plan de Sauron para dominar la Tierra Media mediante los anillos de poder, culminando en la forja del Anillo Único.