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España bate récord con el enero con menos luz solar de los últimos 30 años: una inusual racha de temporales tiene la culpa

Donde el bajón fue más brutal fue en la fachada atlántica y, sobre todo, en Galicia.

Enero se nos fue con una sensación rara: días que parecían quedarse en "modo tarde" desde la mañana, sin apenas claros, como si el cielo estuviera siempre a punto de abrir… y nunca lo hiciera del todo. Esa percepción, que en muchas zonas fue casi un tema de conversación cotidiano, tiene respaldo en los datos: la península acumuló este enero menos horas de sol de lo habitual y se movió en niveles que no se veían desde mediados de los 90.

El cálculo lo ha divulgado el investigador Dominic Royé a partir de registros satelitales de EUMETSAT, y lo llamativo no es solo el récord "reciente", sino el tamaño del recorte, según recoge EFE: unas 29 horas menos de sol de media respecto a lo normal para un enero peninsular. Para situarlo, lo habitual ronda en torno a 185 horas, pero con una brecha enorme entre norte y sur: en el norte se suele hablar de 100–120 y en el sur se puede llegar a 250–270. Este año, casi toda la península quedó por debajo, con excepciones donde el patrón se pareció más a la climatología típica, como Murcia y Almería, además de Baleares.

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El mapa del mes gris

Donde el bajón fue más brutal fue en la fachada atlántica y, sobre todo, en Galicia. En ciudades gallegas, la caída respecto a la media alcanzó porcentajes muy altos: Santiago, Vigo o A Coruña se movieron cerca del "casi la mitad", y en Ourense, Pontevedra o Lugo el desplome fue todavía mayor. En lugares como Madrid o Sevilla también se notó, pero la comparación deja claro que el noroeste se llevó la peor parte de ese mes gris.

La explicación no es "llovió más, por eso hubo menos sol", porque esas dos variables no siempre van de la mano. Lo que manda aquí es la nubosidad persistente: puedes tener cielos cerrados y apenas precipitación, o lluvias intensas concentradas y después horas limpias. Y también pesa la geografía: en zonas montañosas la reducción de insolación suele ser más fuerte por la orografía, mientras que cerca de la costa los claros pueden romper antes, aunque este enero la atmósfera no dio mucho margen.

Borrascas encadenadas y continuidad

A ese telón de fondo se sumó un invierno con "borrascas con nombre" encadenadas, que refuerzan la sensación de continuidad: no era una semana mala, era una dinámica. La cobertura meteorológica lo ha subrayado estos días con la sucesión de sistemas y la idea de temporada especialmente temprana en alcanzar ciertas letras del listado, algo que, más allá de la anécdota, refleja persistencia de episodios de alto impacto que dejan poco hueco a la estabilidad.

Y luego está lo que se nota en el cuerpo, aunque no todo el mundo lo verbalice igual: menos luz diurna puede empeorar el ánimo, alterar rutinas y hacer más difícil "arrancar" por la mañana. No es solo psicológico; la luz natural es una señal potente para el reloj circadiano y, cuando falta durante semanas, se han descrito efectos en sueño y estado de ánimo. De hecho, la terapia con luz brillante se usa y se estudia desde hace años como intervención para síntomas depresivos estacionales en invierno, precisamente porque intenta compensar esa carencia de exposición luminosa.