Yōichi Takahashi, leyenda del manga deportivo, repasa en la San Diego Comic-Con Málaga el origen de Campeones, revela qué jugadores reales inspiraron a sus personajes y explica cómo nació uno de los mangas de fútbol más populares de todos los tiempos.
Hay historias que consiguen que el fútbol parezca algo más que un deporte. Y pocas lo han logrado como Campeones: Oliver y Benji. El manga de Yōichi Takahashi convirtió los partidos interminables, los disparos imposibles, las acrobacias y las rivalidades épicas en parte de la infancia de varias generaciones. Este domingo, en la última jornada de la San Diego Comic-Con Málaga, su creador ha repasado los orígenes de una obra que trascendió Japón y terminó convirtiéndose en un fenómeno internacional.
El creador de 'Oliver y Benji' desvela quién inspiró a Oliver Atom y sorprende con su futbolista español favorito
Takahashi, de 66 años, ha explicado que todo comenzó mucho antes de que Oliver Atom pisara un campo de fútbol. El dibujante empezó a interesarse por el dibujo cuando apenas tenía seis años y fue creciendo rodeado de manga. También sentía pasión por el fútbol y el béisbol, pero hubo un acontecimiento que terminó inclinando la balanza definitivamente hacia el deporte rey: el Mundial de Argentina de 1978.
"Cuando estaba en el instituto se celebró el Mundial de 1978 y fue lo que me hizo hacer un manga de fútbol", ha explicado durante su encuentro con los aficionados en Málaga. En aquel momento, el béisbol dominaba buena parte del manga deportivo japonés, mientras que el fútbol apenas tenía presencia. Para Takahashi, aquella ausencia suponía una oportunidad.
"En Japón había muchos mangas dedicados al béisbol, pero no al fútbol, que estaba en pañales y era lo que me gustaba, por lo que ahí tenía todo un terreno por explorar", ha recordado. Tres años después, en 1981, comenzaría a publicarse Captain Tsubasa, la obra que en España terminaríamos conociendo principalmente como Campeones: Oliver y Benji.
La idea inicial tampoco escondía demasiados secretos. Takahashi quería contar la historia de unos niños que perseguían un sueño y, sobre todo, transmitir al lector lo divertido que podía ser jugar al fútbol. Sobre esa premisa construyó un universo en el que el deporte real convivía con una imaginación desbordada.
Antes de lanzarse a publicar su propio manga, Takahashi trabajó durante aproximadamente medio año junto a otro mangaka. Aquella experiencia fue fundamental para entender un oficio que en Japón puede convertirse en una auténtica carrera contra el reloj. El autor recuerda tres enseñanzas especialmente importantes: el trabajo de los fondos y el relleno de las viñetas, el dinamismo y los efectos especiales, y las dificultades de sacar adelante una serie semanal.
El ritmo de publicación, de hecho, no fue sencillo. Takahashi ha reconocido que hubo momentos en los que lo pasó "muy mal", aunque su capacidad para dibujar rápidamente terminó ayudándole a sobrevivir a las exigencias de la industria.
Y precisamente esa búsqueda de dinamismo explica buena parte de la identidad de Captain Tsubasa. El fútbol de Takahashi nunca pretendió ser completamente realista. Los jugadores podían recorrer distancias imposibles, saltar de formas inverosímiles y ejecutar disparos que parecían sacados de una película de acción. "La catapulta de los hermanos Derrick viene de un combate de lucha japonesa", ha explicado. También ha señalado que las técnicas del portero Ed Warner tomaban elementos de las artes marciales y de movimientos apoyados en las paredes. "En esencia, es lo que pensé que podría hacer el manga más divertido".
Pero detrás de aquella fantasía había también referentes futbolísticos reales. Uno de los grandes misterios para los aficionados españoles durante décadas ha sido saber quién inspiró realmente a Oliver Atom. Y la respuesta de Takahashi resulta especialmente interesante porque no es la que habitualmente se repite.
"La inspiración de Oliver fue el jugador brasileño Zico, que además jugó en la liga japonesa", ha desvelado el mangaka. Zico, una de las grandes estrellas de la historia del fútbol brasileño, desarrolló además una parte importante de su carrera en Japón, donde se convirtió en una figura fundamental para el crecimiento del deporte.
Takahashi también ha reconocido la influencia de Maradona en su imaginario futbolístico. Y, con el paso de los años, fueron apareciendo jugadores reales que parecían haber salido directamente de las páginas de Captain Tsubasa. El propio autor ha explicado que cuando apareció Ronaldo encontró en él un futbolista especialmente parecido a Oliver y que incluso algunas de sus acciones recordaban a técnicas que había imaginado para el personaje.
El caso de Benji Price también tiene un referente muy concreto. El portero fue construido tomando como inspiración a Dino Zoff, la legendaria figura de la selección italiana que levantó el Mundial de España de 1982 cuando ya había superado los 40 años. Una elección que encaja perfectamente con el carácter casi mítico que Takahashi otorgó a uno de sus personajes más reconocibles.
La realidad, además, ha terminado devolviendo el homenaje. Takahashi ha explicado que a lo largo de los años ha encontrado similitudes entre Oliver y futbolistas como Messi, Andrés Iniesta o Hidetoshi Nakata. Y cuando se le ha preguntado por el fútbol actual, ha señalado a un jugador español como uno de sus favoritos: Pedri.
El centrocampista del Barcelona parece tener, por tanto, algo de aquel Oliver que Takahashi imaginó hace más de cuatro décadas. Una comparación especialmente llamativa teniendo en cuenta que el propio autor ha reconocido que todavía no considera que exista un sucesor completamente claro para Messi como gran figura del fútbol mundial.
La conversación también ha dejado espacio para uno de los grandes sueños pendientes de Captain Tsubasa: un enfrentamiento definitivo entre Japón y España. Takahashi ya ha dibujado una semifinal entre ambas selecciones dentro de su universo, pero una hipotética final todavía forma parte de ese territorio que la serie puede explorar.
Eso sí, si algún día llega, el resultado parece decidido de antemano. "Lo tengo en mente, pero en caso de escribirla tengo que decir que ganaría Japón… tengo que apoyar a mi país", ha bromeado el autor ante el público de Málaga.
Casi cinco décadas después de aquel Mundial de Argentina que cambió su vida, Takahashi sigue demostrando que Captain Tsubasa no es simplemente un manga sobre fútbol. Es también una historia sobre sueños, perseverancia y pasión por un deporte que, cuando comenzó a dibujarla, todavía estaba intentando hacerse un hueco en Japón.
Porque Oliver, Benji, Mark Lenders y compañía ya no pertenecen únicamente a una generación concreta. Takahashi los creó pensando en niños que querían cumplir sus sueños. Casi cincuenta años después, aquellos niños tienen hijos que siguen descubriendo sus partidos, sus rivalidades y sus imposibles tiros a puerta. Y eso explica mejor que cualquier estadística por qué Captain Tsubasa continúa siendo uno de los grandes fenómenos del manga deportivo.