La agrovoltaica, la creciente intersección entre la producción energética y el uso agrícola del suelo, está demostrando resultados tangibles. Un estudio australiano de tres años ha analizado cómo la convivencia entre ovejas y paneles solares puede mejorar el bienestar animal y la calidad de la lana.
El estudio, realizado en una granja solar de Nueva Gales del Sur, involucró a 1.700 ovejas merinas. En lugar de separar la producción energética de la ganadería, se integraron paneles solares en espacios donde los animales podían pastar bajo su sombra, rompiendo con la lógica tradicional.
Australia implementa una medida innovadora: introduce más de 1700 ovejas en un parque solar, dejando a los científicos asombrados con los resultados inesperados
Impulsado por Lightsourcebp, EMM Consulting y Elders Rural Services, el experimento comparó dos escenarios. Por un lado, ovejas en pastos convencionales, y por otro, ovejas con acceso a áreas entre paneles solares. Las diferencias entre ambos entornos fueron más significativas de lo esperado.
Las ovejas que pastaron bajo los paneles no solo mantuvieron una salud óptima, sino que también mostraron mejoras en indicadores productivos, especialmente en la calidad de la lana, que fue más resistente y creció de manera más consistente que la del grupo de control.
Estos resultados se deben a una combinación de ventajas ambientales. Los paneles proporcionan sombra en los momentos de mayor calor y protección contra la lluvia intensa, reduciendo el estrés térmico del ganado. Además, modifican el microclima del suelo, lo que contribuye a estos beneficios.
Las estructuras solares retienen mejor la humedad, lo que favorece el crecimiento de una vegetación más estable y nutritiva. Este aumento en la calidad del pasto mejora la alimentación de los animales y, por ende, la fibra que producen. Además, los investigadores han observado una posible reducción en la presencia de parásitos en estas zonas, lo que contribuye al bienestar general del rebaño.
Desde la compañía implicada en el proyecto, insisten en que estos resultados no deben considerarse una anécdota aislada, sino una línea de trabajo prometedora. "Los hallazgos indican que vamos en la dirección correcta y es fundamental colaborar con los agricultores para ampliar el conocimiento en este campo", afirmaba uno de los responsables de planificación ambiental del proyecto en la región.
Aunque el estudio australiano es el más amplio realizado hasta la fecha, no es el único. En Francia se han desarrollado iniciativas similares, aunque con muestras más reducidas, que apuntan en la misma dirección. La investigadora Véronique Deiss, del instituto INRAE, ya había señalado mejoras en el confort térmico de los animales y un aumento en la disponibilidad de alimento de calidad.
La evidencia sugiere un escenario intrigante: la energía solar no solo como herramienta de transición energética, sino también como un elemento capaz de reconfigurar y mejorar ciertas prácticas ganaderas tradicionales. Esta inesperada convivencia entre tecnología y campo parece beneficiar a ambos por ahora.