Los carritos de la compra tradicionales, que requieren una moneda o ficha para liberarse, están siendo gradualmente reemplazados por sistemas más avanzados basados en tecnología NFC (Near Field Communication) y códigos QR. Estos sistemas permiten a los clientes desbloquear y usar el carrito directamente desde su teléfono móvil.
El proceso es sencillo: el cliente acerca su smartphone a un lector compatible o escanea un código QR para activar el carrito. La tecnología integrada puede ir más allá, registrando automáticamente los productos añadidos, lo que permite pagos más rápidos e incluso completamente gestionados desde el móvil.
España se prepara para un cambio significativo en una pieza fundamental de la experiencia de compra: la desaparición de los carritos de supermercado
Si bien esta innovación mejora la comodidad y agilidad para el consumidor, también plantea cambios en el ámbito laboral. La automatización de procesos podría reducir la necesidad de personal en algunas tareas dentro de los supermercados. Sin embargo, las cadenas defienden su implantación por el ahorro de tiempo y la optimización de la experiencia de compra.
Además, estos sistemas permiten a las empresas recopilar información sobre los hábitos de consumo de los clientes, facilitando la creación de ofertas más personalizadas. Este uso de datos está sujeto al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), por lo que los usuarios deben dar su consentimiento para su tratamiento.
En paralelo, ya existen ejemplos de esta evolución tecnológica en el sector. Los "carros inteligentes", como los desarrollados por Caper Smart Cart, equipados con pantallas e inteligencia artificial, son un ejemplo destacado. Estos dispositivos pueden identificar productos, ayudar a pesar frutas e incluso sugerir recetas en función de los artículos añadidos al carrito.